El Partido Popular aún no ha terminado la carrera
Por desgracia, el Partido Popular el tiempo que ha sido Gobierno no fue por méritos propios sino por demérito del contrario.
Pretendo analizar qué oposición tenemos ante la política de un señor feudal que está encerrado en la Moncloa por cuyo palacio discurre una cloaca que desprende tal olor que no hay desodorante para eliminarlo
Cuanta mierda se está acumulando en el basurero monclovita. Y, ahora, quien le pone el cascabel al gato. ¿Qué oposición tenemos? El Partido Popular está en el limbo. Es de pena. Para echarse a llorar. ¿Es posible que de los ciento treinta y siete diputados que tiene el PP no haya alguno, alguna, que tenga bilis, coraje, fuerza viril con sus atributos bien puestos? Cuando vemos a los portavoces salir a la plaza parecen que son morlacos, mansos y sobreros. Han seleccionado lo peor de la ganadería. En el argot taurino, el espada descabella, no acierta a matar y el resultado, abucheos y pitos.
Estos peperos aún no han terminado la carrera. Cuando lleguen al final, les aconsejo que realicen un máster o tesis sobre aquel siniestro personaje y traidor, llamado Catilina, que pretendía asaltar el estado y cargarse la República con toda clase de manipulaciones y engaños. Su traición fue descubierta por Cicerón, hábil y astuto orador con grandes valores éticos que opinaba que la virtud y la justicia debían guiar la vida pública y con estas palabras se dirigió a Catilina: ¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?
Por si no saben cómo terminó Catilina les anticipo que murió luchando para conquistar por traición el poder. Se le cortó la cabeza y ésta fue llevada a Roma, como prueba pública de que el conspirador había muerto.
Una vez que presenten la tesis y sea calificada cum laude, igual estos imberbes del PP se enteran de que hay que salir al ruedo con energía, fuerza. Deben tener la astucia de Catilina y la sabiduría y oratoria de Cicerón. Salir cualquier portavoz para criticar al gobierno, es perder votos ya que no tienen coraje, ni argumentos, ni oratoria, ni saben cómo decir las cosas, por tanto, cómo van a convencer.
Si con la mierda acumulada que tiene este Gobierno aparecieran, de repente, en la tribuna del Parlamento, un Maura, un Cánovas, un Sagasta, Romanones, Felipe González, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo o Manuel Fraga, Pedro y el Gobierno en pleno tendrían que proveerse de no sé cuántos pañales porque sería imposible detener la diarrea provocada por los auténticos cicerones que hicieron posible la caída de Catilina. Resultado, el templo monclovita se vería afectado por un terremoto y sus inquilinos tendría que coger el Falcón. Unos, en dirección al reino alauita y otros, a Venezuela ya que el consejero de Maduro, un tal José Luis Rodríguez Zapatero, estaría dispuesto a prepararles un dulce exilio.
Partido Popular, mira a ver si convocas una oferta de empleo, cuyas bases, entre otras, sean: formación política en las mejores escuelas de negocios; formación y energía, rescatada del tirano Catilina y, sobre todo, sagacidad, oratoria y dotes de convencimiento a imagen de Cicerón. Sería conveniente que el jefe gallego haga un recorrido por las bodegas orensanas y adquiera un buen orujo y antes de subir al estrado tomen todos, incluido Feijoo, un chupito para despejar los circuitos neuronales y descarguen una fuerza letal para dejar fuera de combate al Catilina monclovita.
Repito, el PP tiene que acudir a la Universidad y especializarse en picardía, sagacidad, astucia, perspicacia, habilidad, pillería y ser un poco granujas. Al enemigo hay que combatirlo con otras armas y el PP, hoy, carece de ellas.
El Catilina de la Moncloa es invencible porque no tiene enfrente a un Cicerón, salvo, como le ocurrió a Catilina por ser tan ambicioso, caiga en la batalla ya que hay tanta mierda acumulada en el palacio monclovita que no tenga más remedio que huir para no ser asfixiado por el hedor nauseabundo.
Así no se combate a Pedro, el felón de la Moncloa, ni a la amadísima Begoña, ni al matón, Koldo, ni al cliente de los lupanares, Tito Berni, ni al, Al Capone Aldama, ni al dueño de la caja fuerte, Ábalos. Así, tampoco se esclarece lo de las maletas de la venezolana. Ya no se sabe nada de los Eres, ni de los robos de miles o millones de euros. Solo se sabe que andaban por lupanares, circulaba la droga y todo aquello se esfumó. Ahora salta el escándalo de Cerdán. El hombre de confianza de Pedro, el interlocutor con los enemigos de España ¡Qué vergüenza!
Los del Partido Popular no hace falta que acudan a los archivos para hacer el máster fin de carrera, tienen toda la materia necesaria sobre la mesa. Si son hábiles y tienen fuerza energética solo con la exposición obtendrían la calificación final: Suma cum laude.
No ha habido momento tan crucial en la Historia como el actual para subir al ring y noquear a Pedro I, el Mentiroso. Hay que tener armas, coraje, y repito, un buen chupito de orujo. ¡Cuándo terminarán la carrera los estudiantes del PP! Si repiten curso, al final no van a tener trabajo y Pedro y su cohorte seguirán en el palacio monclovita, mofándose de todos los españoles porque el viacrucis del Pedro Sánchez con esta oposición del Partido Popular difícil termine en el Gólgota.
Parece ser que una leonesa de pro, Esther Muñoz Merino, ha terminado el Máster y está dispuesta a salir a la plaza esperando que el público la ovacione salga por la puerta grande con las dos orejas y rabo como premio por haber noqueado al cornúpeta monclovita. Esperemos que culmine bien su alternativa por el bien de España y sea otra manera de hacer política del Partido Popular.