La libertad y la nostalgia van de la mano

Ante la fotografía de la pareja de osos enjaulados del Coto Escolar legionense, siendo éste una buena idea y no tanto alguna faceta de su desarrollo, me causó estupor, con la consiguiente caída de ánimo ante lo mal hecho, al virar hacia la errónea acogida de animales «salvajes», aunque puede que naciera bien intencionado, pero con mala concepción.
Huelga decir que sé poco de osos y sus comportamientos instintivos, pero, respecto a los cautivos en el Coto Escolar, «oso» decir que ya no saben lo que es la libertad ni cómo ganarse el sustento. La fotografía aludida es de Virginia Morán. Veámosla de forma descriptiva. Eso sí, dejándome llevar por el impacto visual de una pareja de osos tristes. Ya conocía su cautiverio, pero nunca los vi in situ, forjándome una imagen contrapuesta, a otra estampa común es su tiempo, donde un oso, más o menos circense aparentemente en libertad, al que llamaban «Nicolás», sus «cuidadores», lo hacían bailar a su antojo, eso sí, con una cadena al cuello. La foto citada, a la que remito al lector interesado entrando en la hemeroteca de este medio DL 10/7/25, nos muestra una puerta de perfiles metálicos. Falsamente «verde que te quiero verde», complementada con malla acerada que al tiempo que cierra y condiciona, permite ver el espectáculo. Aparece el mallazo, con plena sugerencia, antepuesto a la imagen de los dos osos, que, sentados sobre tierra y pedregal, afrontan sus miradas caídas, lánguidas de sufridores inveterados, «posando para el robado». Completa el cuadro de coartada libertad cotidiana, conviene añadir, un no demasiado robusto candado, pero sin duda eficaz, ocupando su espacio central, que añade fuerza a la imagen de encierro, robando protagonismo a los tristes osos, en un: ¡quietos que esto va de llave y dominio! El Coto Escolar, como se decidió nominar un espacio semiurbano, de más de 120.000 metros cuadrados, se empezó a ejecutar en tiempos del alcalde Morano, cuando en su papel de gran edil estaba preocupado en dar forma a parques y jardines, para embellecimiento y disfrute ciudadano, y también en la génesis del coto. En verdad, éste, estaba dedicado de forma natural a los niños, para un solaz contacto con la naturaleza, comprenderla y vivirla, incluso en plan «veraneo», y abierto a la camaradería. A alguien se le ocurrió la idea de que se acogiera en su momento a Ponderoso, entonces un osezno, y más tarde a Luna. Juntos continuarían un cautiverio, contemplable y no ejemplarizante. En el Coto han permanecido la pareja de osos bien cuidados, de ahí su longevidad, pero que han pagado con su estampa animal, a contemplar, sin libertad, pues alguien decidió ponerla un candado. Una jaula, ha sido su acomodo forzado, que rompía todos sus anhelos de animal libre de vagar a voluntad, un encierro de mala estampa. Hubo un tiempo en el que se intentó que participara la Junta autonómica, para que en León, eligiendo un acomodo en la generosa montaña leonesa, se les diera un oportuno hábitat, controlado pero no ofensivo. Pero, como siempre, nos ha fallado el poder autonómico, celoso siempre de que una actuación determinada en León, pudiera destacar lo leonés con ella. No muy distante en el tema recordemos Valsemana con años de espera. Algo tarde ya, salió UPL a decir: mejor que se les deje en un reducto osero ad hoc, en las proximidades de Riaño. Me parece bien, ¿y qué preparación tenemos? El 29 de julio de 2025, bien dormidos y acondicionados, emprendieron un largo viaje, hacia Alemania, a un santuario de osos longevos, en las afueras de Múnich, las fotografías nos hablan de un paraje acogedor, donde, bien controlados, vivirán otros años, otra experiencia, a la que llegan «hibernados», de tal modo que, cuando abran los ojos, y previa fase de adaptación para recobrar instinto, puedan iniciar un sorprendente y verde retiro. ¡Ya están en Gnadenhof für Bären en Bad Füssingonde!, donde, cazurros, gruñirán en leonés, si ello es posible. El Ayuntamiento legionense, se ha dicho, que hizo frente a los gastos de traslado a Alemania, por mi parte nada que objetar. Bien estará, lo que lleva visos de ello. Algunos aportes fotográficos muy oportunos, en este medio, parecen avalarlo.