Cáncer de mama: nos lo tomamos a pecho
Contar los sentimientos ayuda a conocer la nueva realidad que se presenta dubitativa ante la respuesta de los familiares allegados

Esa expresión tan nuestra, la de tomarse algo a pecho, puede ser una forma apropiada para considerar la importancia del cáncer de mama, que afecta actualmente a las mujeres con una saña superior a la de cualquier otro tipo de tumor, aunque hay un 1% que se diagnostica en hombres, con un impacto muy diferente y quizá más difícil de asimilar.
En estas fechas, tras de la proclamación del día mundial del cáncer de mama, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 19 de octubre de 1988, recordamos a las personas afectadas por este tipo de cáncer, con el propósito de concienciar a toda la sociedad sobre la gran importancia que tiene la detección precoz, el apoyo a la investigación y la visibilidad de esta enfermedad que afecta a millones de mujeres en el mundo. Resulta difícil poder expresar ese momento de la vida de muchas mujeres cuando reciben la corta y tajante frase «tiene cáncer de mama» de boca del especialista. A partir de ese momento se emprende un nuevo camino que comienza con miedo e incertidumbre, ante una nueva forma de percibir la vida, en la que necesitará respuestas que alivien sus muchas preguntas y nuevos sentimientos. Por esa razón, estamos obligados a tomar esta enfermedad como algo muy en serio, porque las cifras de su efecto claman por la profunda huella de su sombra, y al tiempo aplauden los esfuerzos para ganar mayores cotas de supervivencia. Una de cada veinte mujeres en el mundo será diagnosticada con cáncer de mama durante su vida. Un informe de la OMS, con datos de 2022, señala que se diagnosticaron 2,3 millones de nuevos casos, y que murieron alrededor de 670.000. Y con las proyecciones para 2050 se estima que el número de nuevos casos será de 3,2 millones, con una mortandad que afectará a 1,1 millones de mujeres. En 2024 y en España se detectaron 35.875 nuevos casos con una tasa de incidencia de 145 por cada cien mil habitantes. Cifra que para la provincia de León es de 381 nuevos casos, y tasa aún más elevada alcanzando los 166, mostrándose entre las de mayor impacto de todo el país. Las tasas de mortalidad por cáncer de mama siguen tendencias de proporcionalidad similares. Pero la supervivencia puede alcanzar valores entorno al 85%. Debemos escapar de las simplificaciones que las propias pacientes achacan con frecuencia a conmemoraciones que tan solo son meros recuerdos noticiables, alejados de la realidad, que no ayudan a entender lo que ellas realmente sienten, por lo que es el momento de priorizar las emociones que conviven con el cáncer de mama. La Asociación Española Contra el Cáncer lanza la campaña «nos lo tomamos a pecho», porque las pacientes viven el cáncer no solo como enfermedad, sino como una carga emocional que se queda en el cuerpo, y figuradamente se siente en el pecho. Las mujeres con cáncer de mama son las protagonistas, y junto a sus familiares nos trasladan la realidad de su enfermedad, como viven esa amarga situación y como expresan sus miedos, emociones y sentimientos a lo largo de todo el proceso desde el diagnóstico, para tomarnos a pecho todas y cada una de sus necesidades y seguir avanzando en la investigación. En España el 68% de las supervivientes tienen miedo con frecuencia a que el cáncer reaparezca. Contar los sentimientos ayuda a conocer la nueva realidad que se presenta dubitativa ante la respuesta de los familiares allegados, emocionados unos, conmovidos otros, o de apoyo y consuelo los más. Historias que hablan de frenos o nuevas barreras en el ámbito profesional si tenían una vida laboral activa, que desdibuja el diseño proyectado de su futuro, pues una de cada 4 mujeres tiene o tuvo problemas económicos, algo que se agrava en las más jóvenes. Unas sensaciones que son interpretadas por las pacientes como un parón en sus vidas cuando en el resto del mundo todo sigue, o tienen la impresión de que su cuerpo y su espíritu envejece antes de lo que supuestamente tocaba. En la fase de supervivencia el 57% dicen estar preocupadas por su aspecto físico, y el 36% manifiesta tener mala calidad de vida. Las pacientes y supervivientes tienen que hacer frente a los cambios que experimenta su cuerpo, aceptarlo, quererse y valorarse, cualquiera que sea esa nueva situación. Los cambios estarán presentes en todos los menesteres de la monotonía diaria, pareciendo querer hacerse notar, desde lo que es fundamental hasta lo que es aparentemente intrascendente. Todo cobra un nuevo rumbo en el que la hoja de ruta queda marcada por ese dichoso cáncer que llego sin previo aviso, desde la falta de deseo sexual, hasta la presión que sienten por los mensajes de autoexigencia de la sociedad. No siempre se sentirán comprendidas o escuchadas, y a veces no gozarán del apoyo necesario. Por tanto, se hace necesario cambiar la percepción social del cáncer de mama. Al ser el cáncer más diagnosticado en las mujeres la prevención es fundamental, y eso puede conseguirse con la detección precoz a través de mamografías periódicas entre los 45 y los 74 años, con el fin de detectar lo antes posible los tumores malignos y tratar cada caso de la mejor forma viable, reduciendo la mortalidad y aumentando la calidad de vida de las afectadas. Mujeres que replantean sus objetivos, sus propósitos, sus retos, sus metas y, hasta en lo más profundo, la versión que quieren ser de ellas mismas. Es una verdad y un clamor que debe comprenderse para que nos lo tomemos a pecho cada día del año.