Diario de León

Carlos Nistal Sanchez Manrique

Profesor

‘Los domingos’. Una película necesaria en un momento necesario

El filósofo francés Pascal decía que todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre para sentarse tranquilamente solo en una habitación. Ainara quiere eso

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Hablo por mí. Pero también por muchos. Me atrevería a decir que por la mayoría de los que somos jóvenes o aún nos sentimos así:

«Tengo que hacer». «Tengo que conocer». «Tengo que viajar». «Tengo que estudiar». Da igual como lo hagamos. Solos, en pareja o con familia. Queremos evolucionar y no detenernos. Cada vez más rápido, cada vez con más público. Para contarlo, para acumularlo a nuestro banco de experiencias, para que los demás sepan que vivimos. Pero, ¿y si renunciáramos a todo eso y nos paráramos? ¿Y si dejáramos de querer hacer nada y nos valiera con nosotros mismos y nuestro mundo interior? Ruiz de Azúa, la directora de esta fantástica película, nos plantea esta cuestión de una forma portentosa, logrando enajenarnos ante una diversidad muy real de respuestas y reacciones, y sin prejuicios, sin mofas o sesgas de ningún tipo. La posibilidad o la pregunta mencionada nos la hace una de las protagonistas de la película, Ainara. Esta chica tiene 17 años, está a punto de acabar el instituto y contra todo pronóstico se quiere hacer monja de clausura. Decide para sí un camino radical. El de apartarse de lo establecido. El de Dedicarse a Dios y olvidarse de todo lo que hay fuera. El de decir no a la vida tal cual la entendemos. El filósofo francés Pascal decía que todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre para sentarse tranquilamente solo en una habitación. Ainara quiere eso. Encerrase y olvidarse de todo lo que hay fuera. «Tienes que conocer, experimentar…¿Por qué no estudias inglés en Londres?…andar con chicos.. salir de fiesta..». Más o menos de esta forma reacciona a la decisión de su sobrina Maite, la tía de Ainara. La otra protagonista de la película. La de ella es, quizás, la reacción más probable en el fondo de la psique de nuestra sociedad. La de asustarse y negar una diferencia tan grande. La de no aceptar que haya alguien que entienda la vida de una forma muy diferente a una carrera de experiencias, a una sucesión de fases o simplemente a algo totalmente distinto a lo que pensamos la mayoría. Maite es impulsiva, valiente. No se calla nada y quiere de verdad a su sobrina. Ainara lo sabe y entiende que despotrique de su decisión. Entre ellas dos, menos radicales, en la zona en la que habitarían más nuestras acciones que nuestra psique, se encuentran las posturas y reacciones del resto de su familia y de sus amistades. Las condicionadas por los factores comunes a cualquier persona: El dinero, los otros seres queridos… la vida de cada uno y sus circunstancias. Es curioso cómo años atrás y en un tono muy distinto, la comedia la

Trainspotting, en la que el protagonista decía no a la vida por la droga, también me volaba la cabeza como dicen los angloparlantes. ¿Por qué? Porque ambas obras te hace plantearte tu posición en el mundo. Te incitan a pensar para convertirte en mejor persona. Del mundo anglófilo es el tema central de la banda sonora de

Los domingos ,una versión de la canción Into my arms del australiano Nick Cave. Perfectamente elegido. Por la letra, por quien lo canta, por cómo y cuándo se utiliza en la película. Las escenas finales, cuando Ainara reza en trance en el funeral de su abuela y Maite y su padre la observan, me han llegado a recordar al gran cine de tema religioso de los maestros nórdicos Dreyer o Bergman. Pero a pesar de las referencias o influencias foráneas lo que también me gusta de esta película es que no busca misticismos extraños a nuestra cultura, como puede pasar con

Sirat que nos representara en los premios Oscar, o se queda en una mera pose-llamada de atención superficial como la Rosalía en su nuevo disco… Los domingos va totalmente en serio y entronca con la tradición más hispana. Con el catolicismo de toda la vida, con el Extramuros de Fernández Santos o con el misticismo del siglo XVI. Ruiz de Azua nació en 1978. Ya no vivió ni la guerra civil, vamos para 100 años, ni la educación franquista. Hechos manidos que aún muchos utilizan de forma maniquea para intentar desprestigiar o incluso negar el sentimiento religioso en nuestro país, en una época de materialismo y exhibicionismo fatuo en la que tal vez para muchas personas este pudiera ser útil.

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