Diario de León

Jesús Martín Ramos

Doctor En Historia

Ignacio Marcos, agustino leonés

Creado:

Actualizado:

La elección del nuevo Pontífice de la Orden Agustina, León XIV, nos invita a redactar la biografía de uno de sus miembros: Ignacio Marcos, quizá poco conocido y que realizó una brillante labor como sus compañeros, en aquellas lejanas tierras de Filipinas que pertenecieron a la Corona Española hasta 1898, en que pasaron a Estados Unidos con motivo de la guerra entre ambos países. Marcos nació en Valdeón (León) el 31 de Julio de 1829 y falleció en Manila el 20 de Abril de 1894. Profesó como religioso en Valladolid el 17 de septiembre de 1849. Al recibir los hábitos, los frailes que pasaban al archipiélago en el periodo de 1843 a 1852, tenían que estudiar, y entre ellos nuestro personaje, según los entonces planes vigentes de su comunidad, Filosofía, Teología Dogmática, Teología Moral y Oratoria Sagrada. El curso escolar duraba todo el año a excepción de un mes en verano que disfrutaban de descanso, aunque en estos días de ocio estival, realizaban los llamados «Actos Generales de Teología y Filosofía». Todos los jueves del año y algunos domingos por la mañana, hablaban entre ellos de cuestiones dogmáticas y filosóficas. En lo referente a la vida conventual, los frailes debían atenerse a los Estatutos de 1831, elaborados por el también agustino, Francisco Villacorta, con el propósito de mejorar y regularizar la vida de los frailes agustinos en Filipinas que estuvieron vigentes hasta 1877.

El grupo más numeroso de la orden que partió para estas tierras del Pacífico en el siglo XIX en un solo viaje, concretamente en 1853, estuvo constituido por treinta y siete misioneros, entre ellos Ignacio Marcos. El periplo lo inició en Valladolid el 19 de julio de 1853, pasando a Sevilla y luego a Cádiz, donde embarcó hasta llegar a Manila. Duros fueron aquellos días de la travesía de la que nos ha quedado constancia por escritos posteriores: balanceo continuo del barco que ocasionaba a los viajeros vómitos persistentes y males de ellos derivados, anécdotas sufridas de todas las clases, descripción de los lugares y gentes donde hacían escala, etc. Con estoica resignación los religiosos describen los malos momentos padecidos. El viaje se realizó en la fragata «Mariveles» y duró cinco meses y doce días. Al no estar construido todavía el Canal de Suez, cuyas obras fueron dirigidas por el ingeniero francés Lessep y que tardaron diez años en finalizarse (oficialmente comenzaron el 10 de abril de 1859) siendo inaugurado el 17 de noviembre de 1869, no existía otro remedio que ir bordeando África por el Cabo de Buena Esperanza. Su coste equivalió, aproximadamente, a 20 millones de los actuales euros y murieron en las obras unas 30000 personas. A su inauguración asistió la española, Eugenia de Montijo, esposa del emperador francés Napoleón III. Su labor en Filipinas se centró sobre todo en tres provincias: Dao, Alimodian e Igbaras donde ejerció como párroco y tuvo ocupaciones diversas. Todas pertenecientes a las islas Bisayas, fundadas por los españoles, respectivamente, en 1837, 1784 y 1753. La evangelización se debió a los agustinos recoletos. En la actualidad, según el censo de 2020, tienen más de 30.000 habitantes, divididas, administrativamente, la primera de cuarta clase y las otras dos de tercera. Cada una, con sus propias peculiaridades, son distintas entre sí. En la segunda predominan sus vivificantes y beneficiosas aguas termales, mientras que la tercera, durante la guerra hispanoamericana, sus habitantes fueron muy mal tratados por las tropas norteamericanas por la oposición que ejercieron a la ocupación de sus tierras. Con sabio acierto organizó las escuelas, para ambos sexos, que hubo en las citadas localidades a las que acudían numerosos alumnos, a la vez que enseñaba la doctrina cristiana y nuevas técnicas de cultivo a los indígenas tagalos. Los frailes agustinos que marcharon a Filipinas procedían en su mayoría de Castilla y de León. Estudios realizados constatan que la cifra alcanzó, aproximadamente, el 70%, el resto eran originarios de otras provincias. El tiempo medio de su permanencia, se ha calculado también en 25 años. Para los interesados por la historia de este país oficialmente católico y la diversa labor de los frailes, en general, de la primera mitad del siglo XIX, se recomienda:

Diccionario, geográfico, estadístico, histórico de las islas Filipinas. Más modernamente, los variadísimos estudios del agustino e historiador, Roberto Blanco Andrés, entre un conjunto de fecundos investigadores preocupados por el pasado ultramarino de España.

tracking