‘Stranger Things’: una historia de amistad, verdad para ver en familia
Quienes tenemos hijos adolescentes o jóvenes sabemos perfectamente que este mes se ha estrenado la primera parte de la quinta y última temporada de Stranger Things, uno de los buques insignia de las series de Netflix y también uno de los productos culturales más influyentes entre el público juvenil de la última década. Protagonizada por Winona Ryder y David Harbour, y responsable de lanzar al estrellato a jóvenes como Millie Bobby Brown o Finn Wolfhard, mantiene en vilo desde hace tres años a millones de espectadores que esperaban ansiosos su desenlace. En estos días, nuestros hijos viven sumergidos en un auténtico bombardeo de tráileres, avances, memes y campañas publicitarias que golpean sin descanso sus impacientes lóbulos prefrontales.
Para quien no conozca esta serie estrenada en 2016, Stranger Things puede resumirse como la historia de un grupo de niños que se enfrenta a una dimensión oscura —«el mundo del revés»— con la ayuda de una niña con poderes escapada de un laboratorio gubernamental en el que han experimentado con ella. Pero la creación de los hermanos Duffer es mucho más que sustos y monstruos; es un relato profundamente humano que indaga en la amistad, la familia y la capacidad de sacrificio por aquellos a quienes amamos. Aunque en una primera lectura podamos verla como una aventura fantástica de terror ligero,
Stranger Things es, en realidad, una serie ideal para ver en familia. Su defensa de la amistad, de la verdad, del perdón, del compromiso y de la entrega está a la altura del cine épico de mediados del siglo XX. Con constantes guiños a El Señor de los Anillos, late en ella un espíritu de esperanza muy reconocible para quienes apreciamos la tradición narrativa de J.R.R. Tolkien. Los amigos no mienten. Esta frase es una de las más repetidas por los protagonistas. En un tiempo en el que la apariencia en redes constituye el frágil «yo» social de la juventud, invadiendo la intimidad con la presión de ocultar sus inseguridades tras
selfies perfectos, esta afirmación se convierte en un pequeño faro moral. El grupo de Hawkins aprende una y otra vez que la realidad —con sus luces y sombras— es más liberadora que cualquier máscara. En un mundo sin móviles, su compromiso personal para salvar su pueblo contrasta con el mensaje de individualismo que tantas veces se lanza a los jóvenes. Y el sacrificio de varios personajes, que llegan incluso a entregar su vida sin la piedad de los guionistas, ha emocionado hasta las lágrimas a millones de espectadores en todo el mundo. En esta historia, la familia ocupa también un lugar central. Es refugio, es cuidado y es sanación. La relación paterno-filial que se llega a establecer entre Once y Hopper, nos muestra que todos llevamos un corazón hambriento, y es uno de los hilos más emotivos de toda la serie, capaz de conmover a cualquier adulto que vea la historia sentado en el sofá junto a sus hijos. Ambientada en los años 80, la serie incorpora referencias a la guerra fría, pero también a cuestiones muy actuales: la precariedad laboral, el acoso escolar, los prejuicios de clase o la vida tranquila del mundo rural estadounidense. Todo ello envuelto en una mezcla de acción, misterio, desapariciones, portales interdimensionales y criaturas que ya forman parte del imaginario popular juvenil. Sin embargo, incluso en este caos de amenazas y conflictos hay espacio para la redención. Personajes que empiezan atrapados en la oscuridad encuentran la oportunidad de cambiar, recordándonos que el pasado no tiene por qué dictar quiénes somos. La serie insiste en que el bien puede triunfar incluso donde parecía imposible, un mensaje que nuestros jóvenes necesitan más que nunca. Y, por supuesto, está el amor: torpe y adolescente, roto y nuevo; pero también maduro y sanador. Siempre presente. Siempre decisivo. En los peores momentos se convierte en un salvavidas que sostiene la esperanza. Los personajes nos muestran que es capaz de traspasar dimensiones y continentes. Y no solo me refiero el amor romántico, también hablo del amor de la amistad auténtica que no necesita de contacto diario para mantenerse siempre a punto de retomar la intrahistoria de los protagonistas. Del entrañable Dustin a la poderosa Once, pasando por Mike, Lucas, Will, Max, Robin, Steve, Nancy, Jonathan, Hooper, o la infatigable Joyce, todos encontraremos sin duda un personaje cercano a nuestra realidad, capaz de hablarnos a cualquier edad. La segunda parte de la última temporada llegará el 26 de diciembre. Si eres padre o madre, no desaproveches la oportunidad: siéntate con tus hijos, comparte tiempo, emoción y conversación. Pocas series recientes ofrecen un terreno tan fértil para hablar sobre la vida, la verdad, el compromiso, la amistad y el valor de la familia. Y si usted, lector, ya la ha visto seguramente recordará cierta carta que cierra una de las temporadas más intensas. No desvelaré ni autor ni destinatario, pero recordará que, después de escuchar su lectura con ojos vidriosos, más de uno dejamos la puerta abierta… al menos un palmo.