Diario de León

José Pedro Pedreira
​Escritor. Autor de novelas sobre Alfonso VI, Alfonso IX y Urraca I

Escritor. Autor De Novelas Sobre Alfonso Vi, Alfonso Ix Y Urraca I

La Ruta Quetzal insulta a León

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La Ruta Quetzal se supone que es «un viaje, una expedición iniciática, ilustrada y científica» (al menos así se definen ellos), dirigida a chicos y chicas de medio mundo. En este año 2026, la parte esencial de la Ruta está dedicada a recordar a la reina Urraca I de León en el noveno centenario de su muerte y a recorrer lugares emblemáticos en su vida. Hasta aquí todo correcto. Los problemas comienzan cuando se conoce la información que se facilita acerca de la Ruta y la que imagino está destinada a trasladarse a esos jóvenes (en este caso los nacidos en el año 2010). Bajo el patrocinio de la Agencia de Turismo de la Xunta de Galicia tenemos que asistir a una grosera manipulación de la historia que causa auténtica vergüenza ajena. En el texto dirigido a los colegios, que si fuera más breve merecería el calificativo de panfleto, un panfleto falsario y manipulador, se trata de inculcar en esas mentes, imaginamos que vírgenes en estos temas, una narrativa incompatible con la verdadera historia.

Llevados por ese afán de construirse un pasado glorioso que últimamente afecta con un entusiasmo ridículo a pueblos, ciudades y comunidades autónomas, la Xunta de Galicia ha debido pensar que nada mejor para regalo de oídos vírgenes o ignorantes o la vanidad de sus propios ciudadanos que apropiarse de hitos, gestas y reyes del Reino de León, ya que, habrán deducido, «si otras tierras, como Castilla, hace siglos que lo vienen haciendo sin que les cause problema alguno ni nadie haga algo por remediarlo, por qué no vamos a hacerlo nosotros». Así comienza diciendo en el texto dirigido a los colegios (cito textualmente): «Con su muerte (se refiere a la reina Urraca) hace 900 años se pone fin a una monarquía surgida en la Edad Media dependiente del reino de León, de la corona de Castilla y finalmente de España. Una entidad política precedente de la actual comunidad autónoma de Galicia, que fue y es conocida como el Reino de Galicia». A parte de la inexactitud, la manipulación y el adoctrinamiento sectario que se pretende, dan a entender que el para ellos efímero Reino de León finalizó en 1126, que Alfonso VII, al ser coronado rey de Galicia, no lo era como subordinado del reino leonés bajo el dominio de su madre Urraca, de la misma manera, por cierto, que el propio Alfonso VII permitió a su primo Alfonso Enríquez coronarse rey del nuevo reino de Portugal, pero sometido al reino de León y considerándose vasallo suyo. También omiten que a la muerte de la reina, su hijo Alfonso se convierte en rey de León, del cual depende el reino de Galicia y que en León se coronará emperador en el año 1135. Y del mismo modo quieren transmitirnos que los reyes siguientes, Fernando II y Alfonso IX no eran reyes de León sino reyes de Galicia. Cuando hace unos años escribí mi novela sobre el rey Alfonso IX y en ella citaba que había sido él quien fundó o refundó Coruña, voces preclaras gallegas me lo criticaron diciendo que la ciudad tenía ilustres orígenes romanos, cimentados en la mítica Brigantium (erigida por el rey Breogán?), de la que ni ellos mismos tienen claro si se refiere a Coruña o a Betanzos (de hecho hasta hace pocos años el equipo de fútbol de Betanzos, en el que se dio a conocer el famoso portero Buyo, se llamaba Brigantium). La realidad histórica es que cuando el rey de León Alfonso IX llegó a ese lugar de la costa lo único que allí existía era un viejo faro en ruinas y fue él quien se encargó de adquirir los terrenos en que habría de levantarse la ciudad a la orden del Temple y al monasterio de Sobrado, que eran los propietarios de estos. Él fue también quien incentivó la llegada a la zona de vecinos de las aldeas próximas y quien le concedió fuero para que creciese y se desarrollase. Si entonces esos que me criticaban hubieran sabido que Alfonso IX era otro de los «ilustres reyes de Galicia», quizá lo habrían aceptado con mejor talante que él hubiera fundado Coruña. La Ruta Quetzal de este año recorre diferentes lugares de Galicia relacionados con la reina Urraca, pero también dicen, «continuaremos nuestro viaje siguiendo los pasos de los reyes de Galicia en la Comunidad de Castilla y León. En León visitarán la basílica de San Isidoro en cuyo panteón se encuentran enterrados los reyes de Galicia García I y Urraca I» (sin comentarios). Además, visitarán en la catedral leonesa el sepulcro de Ordoño II, primer rey de Galicia». Es una pena que un proyecto que ha merecido tantos elogios de la comunidad educativa se preste (de manera activa o pasiva) a una manipulación tan grosera de nuestra historia común. Pero su vergonzosa labor falsificadora no queda ahí. Cuando citan al rey Alfonso VI se refieren a él como rey de Galicia (así, sin más), ignorando que durante el reinado de Alfonso VI, rey de León, Galicia ni tan siquiera era un reino sino un simple condado que el propio Alfonso entregó como «regalo de boda» a su hija Urraca y su esposo Raimundo de Borgoña (espero que esta escandalosa información no provoque serios trastornos en las mentes preclaras de los historiadores que imagino habrán asesorado a la Xunta) Por cierto, yo que he tenido el privilegio de publicar sendas novelas sobre Alfonso VI, Alfonso IX y Urraca I creyendo que escribía acerca de reyes leoneses, pudiera acabar de enterarme que estaba escribiendo sobre «ilustres reyes privativos de Galicia». Asunto menor es que cuando se refieren al castillo de Salvaterra digan que desde allí la reina Urraca dirigía su contienda contra Portugal (deberían decir el condado portucalense, similar al de Galicia, que el propio rey leonés Alfonso VI había entregado a su otra hija, Teresa y su marido Enrique de Borgoña). Imagino que ante tamañas falsedades y manipulaciones los representantes leoneses y también aquellos de la Junta de Castilla y León que dicen defender nuestros intereses, nuestro pasado y nuestra historia, no solo levantarán la voz, sino que instarán a la Xunta de Galicia a rectificar lo escrito en lo que defino sin exageración como panfleto y, lo que es más importante, las enseñanzas que se transmitan a unos jóvenes en formación y que pueden acabar siendo las ideas que prevalezcan en el futuro. Y también confío en que cuando visiten nuestra ciudad, el alcalde, la concejala de cultura o quien corresponda, después de recibir a estos chicos amablemente como recibimos siempre los leoneses a quienes nos visitan, les informen de la realidad histórica que están contemplando y les desmientan las falsedades que a lo largo de ese viaje «iniciático, ilustrado y científico» se les habrá estado contando.

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