Diario de León

Diego Lorenzana Rodríguez

Alcalde De Onzonilla

Cuando falta red y sobran enchufes

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Hay veces en que los grandes debates nacionales —transición energética, reindustrialización, reto demográfico— chocan con una realidad mucho más simple y mucho más dura: no hay capacidad eléctrica suficiente para conectar nuevas empresas. Eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en el entorno industrial de Onzonilla.

Varios proyectos empresariales que querían implantarse o ampliarse en nuestro polígono industrial han recibido resoluciones denegatorias de acceso a la red eléctrica por saturación de la infraestructura existente. No por falta de suelo, no por trabas urbanísticas, no por falta de iniciativa empresarial. Simplemente, porque la red no tiene capacidad disponible. Y cuando no hay potencia eléctrica disponible, no hay inversión. No hay actividad. No hay empleo. Estamos ante un problema estructural que va mucho más allá de un expediente técnico concreto. Es una señal clara de que la planificación de infraestructuras energéticas no está yendo al mismo ritmo que las necesidades reales del territorio productivo. Y eso, para un municipio industrial como Onzonilla y para la provincia de León, es profundamente preocupante. Ahora son las industrias y vendrán luego las denegaciones para uso residencial. Si es que no lo están haciendo ya. Se habla con frecuencia de la electrificación de la economía, de descarbonización de procesos productivos, de atraer industria al territorio, de fijar población fuera de las grandes áreas metropolitanas. Pero nada de eso es posible si no se garantiza antes lo más básico: que las empresas puedan conectarse a la red. No se puede pedir a los municipios que desarrollen suelo industrial, que faciliten licencias, que atraigan inversión y que compitan por proyectos empresariales, si después la infraestructura energética necesaria no responde. Es una contradicción evidente entre el discurso y la realidad. Además, esta situación genera una desigualdad territorial silenciosa pero muy real. Hay zonas donde las infraestructuras se refuerzan con antelación y permiten crecer. Y hay otras donde la saturación llega sin que exista una alternativa inmediata. El resultado es que las inversiones no se distribuyen por capacidad de proyecto, sino por capacidad de enchufe. Literalmente. Esto también impacta directamente con el reto demográfico. Cada empresa que no puede instalarse es empleo que no llega. Cada inversión que se cae es población que no se fija. Cada limitación técnica no resuelta es una oportunidad perdida para el medio no urbano. Los ayuntamientos no somos competentes para construir subestaciones ni redes de transporte eléctrico. Pero sí somos responsables de defender los intereses económicos de nuestros vecinos. Y por eso debemos alzar la voz cuando una carencia de planificación perjudica de forma directa el desarrollo local. Onzonilla tiene ubicación, suelo, tejido empresarial y vocación industrial. Lo que no puede permitirse es quedarse sin capacidad eléctrica mientras se habla de crecimiento y transición energética desde los despachos. La solución existe: planificación, inversión y prioridad territorial. Lo que hace falta es voluntad y calendario.

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