Ocho años de sanchismo (y de purgatorio)
La etapa de Sánchez, desde que tomó posesión de la Presidencia, ha sido un despropósito en lo que a la gestión de los asuntos públicos se refiere
Los datos son precisos: el 25 de mayo de 2018 el grupo parlamentario socialista PSOE registró en el Congreso la moción de censura contra el Gobierno presidido por Mariano Rajoy cortrespondiente a la XII legislatura. El 1 de junio siguiente la moción es aprobada en el Congreso (180 votos a favor, 169 en contra y 1 abstención) y Pedro Sánchez asciende a las glorias de la Presidencia del Gobierno. El 7 de junio toma posesión el nuevo gobierno de corte socialista. En enero de 2020 (segundo gobierno de Sánchez) Podemos entra en el Ejecutivo de la mano de Iglesias («Coletas») que ocupa una vicepresidencia. Un año más tarde dejaría el Gobierno y la comunista Yolanda Díaz toma el relevo. De entonces acá, Sánchez ha ido cambiando peones según fueran las circunstancias externas y sus propios intereses. Luis Planas (Agricultura) Margarita Robles en Defensa (ay Margarita, quién te ha visto y quién te ve) y el infame Marlaska, permanecen en sus puestos desde el inicio. Otros (29 en total) se han ido sucediendo en el trasncurrir de estos 8 años.
La etapa de Sánchez, desde que tomó posesión de la Presidencia, ha sido un continuo despropósito en lo que a la gestión de los asuntos públicos se refiere. Precisamente, dos de los ministros incombustibles, Margarita Robles y el infame Marlaska, han protagonizado situaciones incomprensibles. Ambos han sido magistrados y ambos han demostrado con creces, que el poder corrompe sentimientos, borra aciertos del pasado (ambos los han tenido en su etapa de servidores de la Justicia) y sobre todo en el caso de Marlaska, acaban sumidos en el oprobio y la reprobación absoluta. Las fechorías de J.Luis.Ábalos Meco no tienen nombre, pero las perpetradas por Marlaska son las de un personaje que lleva la indignidad y el descrédito absoluto por bandera. Incidir ahora, a toro pasado, en todas las tropelías que se han ido ejecutando en el curso de los últimos años (Covid, trenes que no sirven, mascarillas, dana, Adamuz, apagón, Tito Bernie, Ávalos, Koldo, Aldama, Cerdán, Leire, Televisión Española, Plus Ultra, Air Europa, Telefónica, Indra, Fiscal General, Zapatero y sus joyas, la catedrática Begoña, el misterioso hermanísimo, la cloaca de estos días y un largo e interminable etcétera) reflejan un país bananero donde el surrealismo de cada día nos tiene sumidos en un continuo sinvivir; una sensación de desazón y zozobra que inunda la vida diaria de la inmensa mayoría de ciudadanos que tratan de capear el temporal y resguardarse de una tropa de filibusteros y sacamantecas de baja estofa que les pone las cosas cada día más difíciles. Hace un mes escaso (17 de mayo) se celebraron elecciones en Andalucía. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que, dada la situación del país (aún no había emergido a la palesttra Zapatero, las nenas, los joyones o Julito el
runner amiguito del alma) eran unos comicios importantes. El PSOE presenta a la peor candidata que pudo encontrar (Sánchez se la quitó de encima —qué listo y malvado es—). Moreno Bonilla ganó, como era previsible, pero la victoria fue agridulce. Al contrario de lo que muchos analistas y «sabios» han predicado en columnas, digitales y platós, la reflexión que me permito hacer es la siguiente: la Marizú, con una campaña desastrosa y nefasta solamente perdió 2 escaños, que al final es lo que cuenta, y ojo al dato queridos lectores, siendo una nulidad absoluta sacó para la casilla socialista la friolera de 900.000 votos. Ojo! Ojo! Imaginense ustedes si el PSOE llega a presentar un candidato aseado y de cierta solvencia. Pregunto: ¿a cuánto se hubiera ido? ¿a 1.300.000 votos quizás? Reflexionemos. El PP, por contra, con una campaña bastante digna, porque Moreno es un buen candidato y hombre honesto y cercano, perdió cinco escaños. ¡Cinco! ¿Entonces, qué pasa? Pues pasa que por una parte no se acaba de llegar al ciudadano medio y por otra, que el rojo de toda la vida, salga el sol por Antequera o lluevan chuzos de punta hacia arriba, o se queda en casa (como ha pasado ahora también) o vota a los suyos. No seamos papanatas, que aún hay mucho ingenuo que sigue creyendo en los Reyes Magos, entre ellos Feijóo y la corte que le acompaña (excepto Ester, Ayuso y Cayetana). Hace unos días se celebró el 27º Congreso de las Juventudes Socialistas (sede central de la UGT en Madrid). Se ha elegido nueva Ejecutiva Nacional. Para Madrid la inmigrante de color Diana Matos y para el ámbito nacional Aránzazu Figueroa, 27 años, madrileña, que nos deleitó con un dicurso que causó sorpresa por su visceralidad. Una proclama en extremo radical, con propuestas absolutamente alocadas en un entorno de países occidentales y donde la polarización más candente fue la carta de presentación y el camino a seguir. Las arengas de la nueva líder resultan, más que absurdas, hirientes y peligrosas. Esto es lo que tenemos por delante. Sánchez apareció en la clausura, fresco, radical, sonriente, retador y adornado de una chulería que pùede parecer patética dado el momento que el partido socialista está viviendo, con la Guardia Civil-UCO soplándole el cogote y la UDEF de la Policía Nacional rejuvenecida Y él mismo con la parienta y el hermanísimo sentados en la banqueta de los acusado. Aún así, Sánchez se superó a sí mismo y prometió ( se prometió) reinar hasta el 27 y ¡ más allá! En un tono retador, agrio y casi bélico. Y ésta es la cera que arde y que la bendita oposición no acaba de ver con claridad, pero la realidad es la que es aunque para consolarnos nos pongamos gafas de madera. Trump (otro botarate mayúsculo) sigue incapaz de desatrancar el estrecho de Ormuz, Netanyahu ha emprendido una loca carrera belicista y asesina, Putin sigue machacando a Ucrania (que resiste heroica el acoso asesino y golpea con valor) y China ya veremos con respecto a Taiwan. El mundo parece pues, girar al revés, Europa está en vía muerta y descuadrada y nosotros esperando que el mandatario americano, que se la tiene jurada a Sánchez, no nos dé un batacazo de los que hacen época una vez que se libere de Irán. Las bases militares en suelo español (Morón y Rota) dan trabajo a 7.000 españolitos y mueven cada año más de 600 millones de euros. ¡Casi nada!. Pues esta golosina se la quieren cargar Podemos por una parte, y la tal Aránzazu de los jóvenes socialistas por otra. Igual la quita viene de la Casa Blanca, al tiempo. España, como siempre, en el ojo del huracán, o de los mandriles sanchistas, los Oscars, (el Insufi y Oscargután) o Gracita Bolaños: Con razón Gila hizo su carrera en suelo patrio. Clavó el futuro. Finalmente: los que tienen un mínimo de sentido patriótico (ojo al adjetivo que encubre malintención izquierdista) se sienten, nos sentimos abatidos viendo a generales de la Benemérita reptando en el lodo. Dios mío si el Duque de Ahumada levantara cabeza. Tenía razón Alfonso Guerra (ácido pero con visión de futuro) cuando habló de la España desconocida y la madre que parió.