Diario de León

Rafael Ravina Ripoll, Mario Alberto Salazar Altamirano, Sofía Blanco Moreno Y Araceli Galiano Coronil

Universidad De Cádiz

'Se hace camino al andar': Castilla y León, cuna de la felicidad en la España vaciada

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La comunidad de Castilla y León se situó el pasado año entre las autonomías con mayores niveles de felicidad de España, según recoge el Informe Socioeconómico de la Felicidad en España 2025. Este estudio, elaborado por la Red Internacional Universitaria de la Felicidad, establece que la comunidad castellano y leonesa alcanza una valoración media de felicidad de 7,80 puntos sobre 10.

En este sentido, señalar que varias provincias de este territorio figuran entre las mejores valoradas del conjunto del país. El caso más destacado es el de Burgos, que lidera la clasificación nacional con una puntuación media de 8,6 puntos. Muy cerca se sitúan Soria, con 8,5 puntos, y las provincias de Palencia y Valladolid, ambas con 8,1 puntos. Por su parte, Salamanca, Zamora y León alcanzan una valoración de 7,7 puntos, mientras que Ávila obtiene 7,6 y Segovia se sitúa en 7,18 puntos. Este informe también destaca que los municipios pequeños son los territorios donde la población declara mayores niveles de felicidad. Las localidades con menos de 2.000 habitantes alcanzan una media de 8,02 puntos, la cifra más elevada de España, mientras que las ciudades de más de un millón de habitantes descienden hasta los 7,74 puntos. Los investigadores de este informe relacionan esta diferencia con factores como la tranquilidad, la cercanía vecinal, el arraigo familiar y un ritmo de vida menos estresante, características especialmente presentes en buena parte de las provincias de Castilla y León. Por otra parte, esta investigación refleja igualmente cómo la percepción de felicidad aumenta con la edad. Las personas mayores de 75 años alcanzan 8,07 puntos de satisfacción vital, frente a los jóvenes de entre 18 y 34 años, que registran las valoraciones más bajas debido a la precariedad laboral, la incertidumbre económica y las dificultades de acceso a la vivienda. Esta realidad también afecta a Castilla y León, donde muchas zonas rurales continúan perdiendo población joven en favor de grandes ciudades y otros territorios con mayores oportunidades laborales. Además, las personas casadas o que viven en pareja con hijos presentan niveles de felicidad superiores a la media nacional, lo que refuerza el peso de la estabilidad emocional y familiar como uno de los principales vectores de calidad de vida, especialmente en Castilla y León donde todavía se conserva una gran importancia a los vínculos familiares y comunitarios. Asimismo, el informe concluye que la felicidad no depende únicamente de la renta o del empleo, sino también de factores como la seguridad, las relaciones personales, la percepción de estabilidad y la calidad de vida cotidiana. En este sentido, Castilla y León aparece como uno de los paisajes de España donde el modelo de vida tradicional, ligado a la tranquilidad, el entorno rural y las relaciones sociales cercanas, continúa asociado a mayores niveles de felicidad personal y social. Quizá por ello, los datos de este informe invitan también a una reflexión más humana sobre el verdadero significado de la felicidad. Como escribió Antonio Machado, «caminante, no hay camino, se hace camino al andar». Una idea que recuerda que la felicidad no suele encontrarse tanto en el «hacia», en la meta o en la acumulación material, sino en el «con»: en compartir la vida con otras personas, en los vínculos cotidianos, en el arraigo, en la convivencia y en la manera de recorrer juntos el camino de la vida.

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