Me encanta Madrid
Los que han leído «La Diosa del Cúa» ya saben que en Madrid sí hay playa, La Playa de Madrid.

Desde niño soñé con Madrid. En Madrid estudié, trabajé, aprendí, me enamoré, me casé, tuve hijos, saqué el carnet de conducir, me sentí afortunado, muy feliz a pesar de la natural nostalgia.
Gracias, Madrid, por todo lo bueno que me diste en el trato directo con tus gentes, por mostrarme tantas cosas hermosas. Ahora que hay demasiados necios ignorantes que te insultan, me place decirte que eres el noble y leal corazón de España que nunca se rinde. Napoleón supo bien lo que vales y lo que cuestas, empezó a saberlo aquel 25 de julio de 1808, festividad de Santiago Apóstol (y cierra España), cuando el Ayuntamiento y el Consejo de Castilla dispusieron, a regañadientes, por imposición de las armas francesas y de la fuerza bruta, la proclamación como rey del intruso José Bonaparte. Ni por las buenas (ofreciendo mucho oro), ni por las malas, consiguieron los franchutes que asistieran a la ceremonia los madrileños, los gatos. Hasta el clero fue patriota, y la mayoría de las iglesias dejaron en silencio sus campanarios, y otras, más valientes, en vez de lanzar las campanas al vuelo, en son de regocijo y alegría, las doblaron tristes y melancólicas, a muerto. José I se puso el manto de armiño, pero no hubo aplausos del pueblo madrileño, tan majo, tan chispero, tan manolo, tan valiente y digno. Manuela Malasaña, madrileña, heroína del 2 de Mayo contra estos gabachos invasores, tenía padre francés. Los del «revés» siguen diciendo que en la Comunidad de Madrid mandan los fascistas. La verdad es que hay que ser muy retorcido para no reconocer, sinceramente y con dignidad, que los ciudadanos madrileños votaron de forma ejemplar, con una participación récord, histórica, a favor de Isabel Díaz Ayuso, persona que, en su viaje a México, ha dicho lo mismo que un servidor viene escribiendo desde siempre: lean, si quieren, «Malditos renegados»,
Diario de León, 12-4-2026. Madrid es la comunidad más importante de España y la más solidaria. En Madrid se vive, se convive, y todos los días se rinde tributo a la libertad y la concordia. Por desgracia, la izquierda más cerril y beligerante, perdedora, no ha querido enterarse de esta realidad. El Gobierno de España se mantiene únicamente por el odio y el afán de venganza de los separatistas, racistas, de Cataluña y Vascongadas, que siempre apoyan al que pueden chantajear mejor y sacarle más tajada. Por eso el PP está solo, y nadie apoyará una moción de censura, pues estos separatistas, de extrema derecha y de extrema izquierda, se mueven por lo mismo: conseguir la mayor debilidad del Estado Español. La Comunidad de Madrid es, para los que quieren romper y hundir a España, el gran enemigo a combatir en todos los frentes. Cayetana Álvarez de Toledo ha estado en México, como Isabel, y me alegra que también haya dicho lo mismo que yo he venido escribiendo. A ver si, por fin, se entera la señora presidente de México que el amor de Romeo y Julieta es mentira, y también mentira Calixto y Melibea, de La Celestina; Isabel de Segura y Diego Martínez de Marcilla, de Los Amantes de Teruel; Beatriz de Osorio y Álvaro Yáñez, de El Señor de Bembibre. Sólo es verdad, muy verdadera, el amor inmortal de Cortés y Marina, sí, Marina, doña. Marina, la mejor mujer del mundo hispanoamericano, que algunos descerebrados, ignorantes, malas personas, han dado en llamar «La Chingada». En 1937, el escritor y diplomático de Guatemala, Máximo Soto-Hall, en la página 90 de su libro «Los Mayas» (editorial Labor), ya reconoce la existencia de los sacrificios humanos, y el canibalismo, como prácticas rituales para rogar y apaciguar a los dioses. Malinche, es novela histórica de Jane Lewis Brandt, publicada en 1979, que recomiendo. Quinientos años después, todavía hay gentuza, de allí y de aquí, que no comprende los celos y el dolor de Marina cuando se pregunta: ¿Qué puedo hacer para cambiar la amarga verdad? Ella, doña Catalina, es la esposa española, yo soy la amante india, pero Hernán me quiere más que a ella, mucho más que a ninguna otra, se preocupa por mí, me cuida, tengo un hijo suyo, qué feliz sería yendo con él a Cuba. Hernán y Marina, los Amantes de Veracruz, merecen ser queridos y adorados, son el mejor signo de unión de España y el maravilloso Nuevo Mundo donde ha nacido y florecido el mestizaje, el más grande orgullo de los buenos españoles, la mayor y mejor gesta de toda la Historia de Humanidad. No puedo comprender lo que les pasa a ustedes, renegados, pues mi corazón y mi cerebro siempre han estado muy contentos con el feliz encuentro. Muchas veces he expresado mi amor por Hispanoamérica, en especial por Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, Argentina, y Veracruz, «rinconcito bonito donde hacen sus nidos las olas del mar» desde que la fundó nuestro gran Hernán Cortés. Todavía hay muchos mexicanos, de buena fe, tan engañados, que no saben que su Virgen de Guadalupe es española, Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad, cuya imagen original se puede ver en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en Cáceres, que es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La tradición cuenta que la imagen fue escondida durante la invasión musulmana y encontrada en el siglo XIII por el pastor Gil Cordero cerca del río Guadalupe. Es una «Virgen Negra» (talla de madera oscura) y es conocida como la «matriz» de las devociones guadalupeñas, influyendo directamente en la devoción mexicana posterior. Su fiesta es el 8 de septiembre, coincidiendo con el Día de Extremadura, aunque la festividad litúrgica es el 6 de septiembre. Sí, la Virgen de Guadalupe es paisana de Hernán Cortés. El Día de la Virgen de Guadalupe se celebra en México el 12 de diciembre. Esta fecha es considerada una de las festividades religiosas y culturales más importantes del país, conmemorando la última aparición de la Virgen a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac en 1531. Miles de peregrinos visitan la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. La madrugada del 12 de diciembre se cantan «Las Mañanitas» a la Virgen. Me alegra tener que decirles que todo es, incluso Las Mañanitas, un «invento» nuestro. Espero lo asuman sin demasiada tristeza, y comprendan que casi todo lo bueno que tienen se lo hemos regalado los españoles. Es lógico que me gusten Isabel y Cayetana que han dado la cara en México, en defensa de España. Sí me ha molestado el señor Moreno Bonilla, que ha perdido cinco escaños, y la mayoría absoluta, en la Elecciones del 17-5-26, por no haber entendido a la señora primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, que ha dicho: «Es mejor que la población se reduzca que llenar el país con inmigrantes poco calificados de culturas extranjeras». Los que han leído «La Diosa del Cúa» ya saben que en Madrid sí hay playa, La Playa de Madrid. Me quedo disfrutando con «Lupita», preciosa canción de 1969 del gran Julián Granados, y con «Espaldas mojadas» de la banda española Tam Tam Go!, publicada en 1990, también conocida como «Voy cruzando el río», inspirada en los espaldas mojadas, término despectivo que alude a los inmigrantes irregulares que cruzaban el río Bravo para llegar a Estados Unidos. Con toda Burbialidad.