Diario de León

Jesús Martín Ramos

Doctor En Historia

Una familia de orfebres

Numerosas de las obras que acabaron de gran valor se han perdido por las Guerras de Sucesión y la Guerra de la Independencia contra Napoleón

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La orfebrería es un trabajo artístico realizado por especialistas que trabajan metales preciosos o sus aleaciones. El término tiene un origen latino, más modernamente francés. Popularmente, se llaman plateros o joyeros, a los que la practican asiduamente, pero sin un criterio creativo y artístico, con lo cual, su transcendencia disminuye. No así sucedió con la familia de apellido Arfe de la que hablaremos, siendo el más famoso de los tres citados el último. Su presencia se localiza en el Renacimiento (siglo XVI). Estos artistas aunque residieran en una determinada ciudad, si los encargos que les hacían eran de otros lugares y les eran fructíferos económicamente no los rechazaban, incluso, según las circunstancias se trasladaban de residencia. Debido al fervor religioso de la época realizaron custodias procesionales y otras obras similares, potenciado en esta ocasión, por la celebración del Concilio de Trento dentro del proceso de la Contrarreforma a causa de la rebelión de Lutero frente al Vaticano. Era la forma de exaltar el Sacramento de la Eucaristía siguiendo los postulados básicos del concilio. Las custodias, normalmente, tenían tres o cuatro cuerpos con distinta altitud. Se hallaban construidas con metales preciosos (oro y plata) y piedras preciosas. En general y de forma ascendente, constaban de tres cuerpos que simbolizaban la Iglesia terrena, el Mundo celestial y la Gloria de Dios. Numerosas de las obras que acabaron de gran valor se han perdido, normalmente, por motivos bélicos como fueron las Guerras de Sucesión y Guerra de la Independencia contra Napoleón:

Enrique de Arfe (nació en Colonia o Aquisgrán, Alemania, en 1475 y falleció en León en 1545). Se estableció en nuestra ciudad en sus años jóvenes donde se casó, teniendo ya sólidos conocimientos de grabado y orfebrería. En ella realizó una custodia entre 1512-14 hoy desaparecida. Aquí educó en este arte a su hijo Antonio. Por encargo del Cardenal cisneros, elaboró un relicario para honrar le presencia de Cristo en la Eucaristía, principio básico del cristianismo. Suyas son también las custodias de Córdoba, Toledo (una de sus obras maestras) y una pequeña en Cádiz conocida como «Cogollo», sin olvidar la realizada en Sahagún. Nos ha dejado cruces procesionales entre las que destacan las de Orense, Córdoba, Villamuñio y San Isidoro ambas en León. Su presencia es igualmente notoria en Oviedo. En su arte se mezclan elementos del gótico tardío con los incipientes del Renacimiento. Antonio (León 1510–Madrid 1575): Las enseñanzas de su padre, que supo asimilar perfectamente, le fueron muy provechosas para subsistir el resto de su vida y le permitieron ser muy conocido en toda España, especialmente en Valladolid donde residió varios años. Se casó en León con María de Betanzos y Villafañe. Los principios estilísticos del Renacimiento en relación con los conocimientos de Humanidades, los supo plasmar perfectamente no sólo en sus obras de arte sino también en los libros escritos, en ellos, las vivencias que adquirió en las distintas ciudades españolas en que vivió, le permitieron conseguir una gran cultura que recogió con gran rigor literario y científico. Realizó las custodias de Santiago de Compostela y Medina de Rioseco. Juan de Arfe y Villafaña (León 1535-Madrid 1602): Llamado el «Cellini español». Se casó en Valladolid con Ana María Martínez, hija también de orfebres con la que tuvo una hija. En sus diversas obras, se puede ver la influencia del padre. Debido a la buena situación económica familiar estudió también en Toledo y Madrid. Para conocer la anatomía humana y aumentar sus conocimientos científicos, tanto en Valladolid como en Salamanca, acudía a las morgues observando los cadáveres de hombres y mujeres ajusticiados o de los mendigos fallecidos. En la Biblioteca Nacional de Madrid existe un folleto de este leonés (

Descripción de la traça y ornato...), procedente de la biblioteca de Cea Bermúdez, en el que se describe la custodia de Sevilla y la iconografía de sus figuras. En uno de sus cuatro grabados se observa la Giralda. La magna obra realizada en esta ciudad, finalizada en 1587, en la que sigue los principios teológicos que le aconsejó el humanista y Arzobispo de la ciudad, Francisco Pacheco, está considerada cumbre de la orfebrería religiosa del Renacimiento. Está hecha en plata y consta de cuatro cuerpos con características arquitectónicas. Sus conocimientos en arquitectura y escultura le permitieron no sólo hacer obras de orfebrería sino también escribir libros («Quilatador de oro, plata y piedras»,.....). Para más datos ver: Arte del Renacimiento en León. Orfebrería, de M. C. Heredia Moreno; La custodia procesional. Enrique de Arfe y su escuela, de M. J. Sanz Serrano; etc.

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