Diario de León

Máximo Soto Calvo

Asociación Pro Identidad Leonesa

Un adiós a don Manuel García Álvarez

En una reforma estatutaria, los autonomistas del ente, sin explicación sustituyeron la amalgama castellanoleonés por ciudadano de Castilla y León. Yo ahí vi siempre su mano

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Cuando julio del año en curso cerraba su último día, y éste sus horas, me sorprendió la noticia de la muerte de don Manuel García Álvarez, catedrático de Derecho Constitucional en nuestra Universidad Legionense. Con el máximo respeto hacia el catedrático, y en el más amplio de los sentidos hacia la persona de ley que era, quiero dejar señalado que tuve la gran oportunidad de conocerle, y de que me escuchara, en mi sencilla condición de leonés y coordinador de la Asociación Pro Identidad Leonesa, cuando él, precisamente, acababa de aceptar y asumir el papel de Procurador del Común del ente autonómico llamado Castilla Y León.

De inmediato recordé su imagen en un gran despacho en el edificio aledaño a San Marcos, que habían sido remodelados sus interiores para Casa del Peregrino y hubo de reacondicionarse cuando, desde la Junta autonómica, diciendo que «para descentralizar», se decidían, a partir de 1995, por ubicar en Legio la institución, con corta plantilla de funcionarios, llamada: Procurador del Común. Cuando escribí un artículo titulado «Ya han nombrado veedor oficial en el ente», diciembre de 1994, aludía a la creación de la institución y a la figura del Procurador. Un escrito en el que dejaba recogido: «Dudamos que el Procurador del Común comparta la idea política de hacer borrón y cuenta nueva de la personalidad leonesa». De momento diré que, no conociéndole entonces, jugaba la baza de adelantarme poniendo justeza y compresión en la persona elegida. Acerté de plano. No porque en el ente desearan que fuera así su comportamiento, especialmente con lo leonés, sino por la capacidad de persuasión de don Manuel, fina astucia y diplomacia innata, que no tardando pudimos comprobar en sus actuaciones ante el ente autonómico, de modo especial en el caso leonés por los errores lingüistico-autonómicos que se manejaban y nos lesionaban sin piedad, al ser recogidos también en los textos escolares; entre ellos la Y que se les atragantaba maliciosamente. Nos había dejado claro a los componentes de la Asociación que no tenía poder ejecutivo. Con su anuencia, acudimos también al Defensor del Pueblo y al Ministerio de Educación y Ciencia, Alta Inspección. Y fuimos atendidos. A partir del 1 de julio de 1995, este medio, Diario de León, fue acogiendo los escritos que como coordinador de la Asociación irían desgranando nuestras comparecencias ante D. Manuel, con queja inicial formal el 22/05/96, dado el comportamiento dimanado del ente autonómico, con expresiones que nos eran lesivas, se repetían en los medios y eran asumidas erróneamente por la ciudadanía. El 1 de julio de 1996, ante la incertidumbre del resultado de la tramitación de la queja, nos permitimos instarle: «El Procurador del Común tiene la palabra», escrito que cerrábamos con dos líneas: «No te tardes que me muero, carcelero…» El 6 de agosto de 1996, nos congratulábamos, a sabiendas de los finos toques conciliadores, que con algunos político ejercía de cara al resultado de tramitación de la queja formal. Escribimos: «El Procurador del Común dijo sí». Adelante con la queja y a conseguir lo que se pudiera. Y cumplió iniciando camino en la Cosejería de Cultura. En una reforma estatutaria, los autonomistas del ente, sin explicación sustituyeron la amalgama castellanoleonés por ciudadano de Castilla y León. Yo ahí vi siempre su mano, corto éxito por el empecinamiento político autonomista alejado de los sentimientos de cada pueblo. El día 5 de diciembre de 2005, a modo de reconocimiento por su labor y lo conseguido, le dediqué el articulo titulado: «Procurador del Común una noble tarea». En él destacábamos su última ratificación: «coexisten dos elementos diferenciados, lo castellano y lo leonés», en esta Comunidad», que viene a reafirmar el Acuerdo por la Identidad Leonesa, y lo interpretamos como su

Finnis coronat opus, en el tema identitario. Dejaba el cargo, volvía a la ULE. Propongo al lector el enlace por si lo quiere leer entero: https://www.diariodeleon.es/opinion/tribunas/51205/728976/procurador-comun-noble-tarea.html Aquí queda un adiós final agradecido a quien comprendió y atendió la justa demanda leonesa: don Manuel García Álvarez. Primer Procurador del Común.

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