El ente autonómico en Sabero y lo arqueológico fabril
No debe ser tenido como pecado remarcar una y otra vez, siempre es defensivo, lo del patrimonio industrial leonés de Val de Sabero…

Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León: he ahí el «esplendor» de la Ferrería de San Blas, a la que, con cierto aporte dinerario procedente de la Junta autonómica, se está intentando desde 1997 dar empaque «castellanoleonés». No veo fantasmas, es una insana injerencia en la personalidad sociocultural leonesa y en lo que fue parte de nuestro propio devenir histórico minero/industrial.
Una apropiación generalista útil para un ente autonómico del que siempre trataron de ocultar la birregionalidad. ¡Una palpable realidad! La decadencia y desaparición del complejo siderúrgico de Valdesabero, con los altos hornos de cok primeros de España, nunca fueron bien explicadas, más allá de lo de las malas comunicaciones, pero entiendo que por no haber sabido ampliar el capital social que el afianzamiento de la empresa requería. Por interés nacional, ahí debió intervenir el Estado de aquel momento. Pero, opacados de siempre por lo castellano con mal empeño histórico, y refugiados los leoneses en los «palacios de las tradiciones», y en el sentimental «ser leonés», para poco contábamos. Hubo un primigenio intento de nominar la Ferreria como Museo Regional de la Minería (Castilla y León), lo que hubiera sido motivo de abierta discordia, primero por la inexacta prelación nominal, y, no se olvide, el recelo leonés ante la interesada ocultación birregional, autonomista. Hecho en principio a golpe de intentona y despiste, luego con descaro, llegando hasta lo sibilino con sutiles y persistentes injerencias en lo patrimonial netamente leonés… Ítem más, en algunos relatos de lo ocurrido en el pasado fabril leonés que nos ocupa, la construcción de la Ferrería fue anunciada como «obras llevadas a cabo en «Castilla la Vieja». Lo que requiere un apunte: había presencia de personajes palentinos, pero en lo territorial, la ubicación era y es netamente leonesa. Hablamos del antaño Valle de Sabero, Valdesabero, hoy conocido como Sabero al que se han de añadir otras cuatro localidades: Sahelices, Olleros, Sotillos y Alejico… de Sabero, conformando el Ayuntamiento. Con sencilla puridad nominal se debería titular, «Museo de la Siderurgia Leonesa (Y de la Minería, si se desea) en Sabero, León». Todo lo que se añada respecto al ente autonómico es remoquete o «pegatina», y siempre para marcar dominio. Y no estoy pasando por alto la participación palentina, sobre lo que aportaré algo más, oportunamente. Pero hete aquí, que, al día de hoy, estamos nosotros, los leoneses, metidos en un ente autonómico que nos ha ido marginando. Sí aporta, pero con cicatería extrema, en tanto usufrutua el común en «generoso» dominio colonizador cuando menos. Y lo más contundente, va cumpliendo estrategias autonómicas castellanizadoras. Las aportaciones dinerarias para este tipo de obras, como para el citado Museo, casi siempre proceden de programas europeos. Nada sustraen a la facción castellana. Y para acceder a los Fondos Mineros, que mal dirigen en el ente, la Ferrería contaba con merecimientos propios. Lo realizado por la Junta autonómica son trámites a realizar en tiempo y forma. No es poco, se puede decir, pero dada la coyuntura, ni es gracioso ni animoso, es de aprovechamiento nominal para los autonomistas que desean venderlo como castellanoleonés. Recordemos el unitarismo, de pueblo y territorio, como intentona fallida. Lo edificado para La Ferrería tanto por su sistema constructivo diáfano con grandes arcos en los talleres de laminación, calificados de neogóticos, de vistosa realización, declarados BIC, en diciembre de 1991; y los altos hornos, (dos), hoy vestigios, pero que en su honor está el haber sido los primeros de España, es, en su conjunto, una reliquia o joya fabril e industrial, que bien está la puesta en valor… cultural. Aceptable lo de las visitas teatralizadas, pero en función de lo contado y el cómo… a tenor de sospechosa intencionalidad, vemos un simbólico «pellizco de monja» del ente autonómico, en tanto sigue tomando posiciones de dominio. No debe ser tenido como pecado remarcar esto una y otra vez, siempre es defensivo, en este caso lo del patrimonio industrial leonés de Val de Sabero… Dieron vida y fulgor industrial al valle las explotaciones mineras, sin olvidar las palentinas también en el origen (Sociedad Palentino-Leonesa de Minas) remontándonos a la productiva década de 1840. Felizmente con la idea y realización de la Ferrería, gran novedad y una sagaz visión… la concomitancia por afinidad con el Reino de León, pondría el engrase necesario entre los lugareños en vecindad, más o menos representativos. Un par de datos que no debemos pasar por alto, ya historia, se trata de hacer alusión a un leonés, don Santiago Alonso Cordero, maragato, residente en Madrid, con negocios de arriería, diputado en Cortes por el distrito de Astorga… que fue el mayor accionista de la sociedad citada. Es el otro dato, dejar constancia de que hubo en la época citada un brote de protestantismo en el valle, que hasta allí llegó en la fe de ingenieros y productores cualificados que vinieron, y no pocos, de Inglaterra (hubo belgas y franceses, también), cuyo asentamiento religioso (protestantismo) y su expansión siempre estuvo en el intento de ser controlado por la iglesia católica. Pero esto es una derivación innecesaria de relatar aquí hoy. Queda dicho.