Migración sin solución
El problema de los inmigrantes no podemos solucionarlo los europeos en solitario

A finales de 2025 había en España 2,5 millones de personas en desempleo, un 10%. Extranjeros en paro 340.000, equivalente al 14%.
Los mandamases se olvidan que hay en España diez millones de pobres, que nuestros hijos y nietos viven peor que nosotros y, de seguir así, van a tener negro futuro. Con este panorama, es evidente que la inmigración invasora, descontrolada, es un gravísimo problema que no van a resolver los bardem y Almodóvar. Tanto amor ya nos está saliendo muy caro, pues hay que tener la cara muy dura para decir que no aumenta la delincuencia, que no se deterioran y masifican los servicios públicos cuya calidad hemos logrado los españoles a base del trabajo y el esfuerzo de muchas generaciones. En el Vaticano la guardia sigue siendo suiza, prioridad nacional. La tan cacareada integración es un camelo, un deseo imposible en muchos casos, pues nadie se va a integrar si no quiere y, además, tal y como están las malas leyes, tienen derecho a no hacerlo, a exigir respeto y apoyo a su cultura, por muy salvaje y retrógrada que sea. Inmigrantes sí, cuando se necesiten de verdad y sean seleccionados como hace cualquier empresa privada o pública, pues, al fin y al cabo, España es una empresa de empresas cuyo futuro, bueno o malo, dependerá de la calidad de las personas. Decir que es racismo y xenofobia la «prioridad nacional o los españoles primeros», es un auténtico disparate. Desde hace años está en marcha «Nueva Estrategia Galicia Retorna», aprobado por la Xunta para los años comprendidos entre 2023 y 2026, y ofrece grandes ventajas a los hijos y nietos de gallegos que quieran retornar. La injusticia social que sufren algunos nativos españoles no hay que olvidarla y sí ponerle remedio. Hay más de cuarenta mil personas tiradas en las calles, más de cuatro mil suicidios cada año y ochenta mil intentos, ancianos que se mueren sin ser atendidos, enfermedades raras, personas dependientes que no tienen los debidos cuidados, 850.000 ciudadanos en interminables listas de espera para ser operados, demasiados meses de sufrimiento para ser vistos por los especialistas, residencias de la tercera edad insuficientes, falta de viviendas en alquiler y en venta con unos precios desorbitados; muchos miles de parados que no cobran prestación alguna y, aun así, el coste de los que sí la cobran ha subido hasta veinticuatro mil quinientos millones en el 2025, y el pago de los intereses de la deuda pública nos costó 42 mil millones. El pueblo español se forjó luchando ocho siglos contra el invasor musulmán. Ahora, sin embargo, las desmemoria de algunos es tan grande que ni siquiera recuerda «la marcha verde» de 1975 y tampoco la toma del islote de Perejil . Los renegados, que odian a España, siempre están en contra de nuestras Fuerzas Armadas, por eso el BNG montó manifestación en Vigo el 26 mayo 2026. Estos «fillos de putin» dicen «no a la guerra», pero festejan la muerte de un joven torero y sentencian que es hermosa justicia «poética» contra un puto criminal. Jesús Sanz Martínez, arzobispo de Oviedo, en enero de 2026 se manifestó contra la regularización masiva de inmigrantes. Sin embargo, Luis Javier Argüello García, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal le ha llevado la contraria diciendo: «sin inmigrantes no podríamos sostener nuestra vida». En la verdadera Historia, siempre hemos conocido como traidor al obispo Don Opas, que engaño a Don Rodrigo y le hizo perder la Batalla de Guadalete ante los invasores musulmanes que a partir del año 711 se fueron apoderando de Hispania. Contra ellos luchamos ocho siglos, y nunca jamás se había escrito que habían convivido las tres culturas, cristina, musulmana y judía. Pero hete aquí que en 1832 el norteamericano Washington Irving publica
Cuentos de la Alhambra y a partir de aquí se inicia el mito de la convivencia pacífica, mentira que hoy explotan a tope los partidarios de la globalización que exigen que los demócratas y civilizados occidentales nos inmolemos. Ahora es fácil y barato tirar por tierra al Apostal Santiago «Matamoros»; a las ocho principales Cruzadas, convocadas por los papas de los siglos XI al XIII para recuperar Tierra Santa; a Las religiosas Órdenes Militares como El Temple y Calatrava; a la Batalla de Lepanto de Felipe II que salvó a toda la cristiandad y a los papas de Roma. También nos exigen que olvidemos la Marcha Verde, de 1975, la invasión de Perejil, el atentado en el restaurante de Madrid «El Descanso el 12-4-85 con 18 muertos y 82 heridos; el 11M con 192 muertos y más de 2.000 heridos (muy festejado por los de Hamás). Recordemos que en Buenos Aires, el 17-3-1992, un coche bomba del terrorismo islámico mató a 22 personas y dejó 240 heridos, y el 18-7-1994 otro atentado más con 85 muertos y más de 300 heridos. El entonces arzobispo de la capital argentina, Jorge Mario Bergoglio, condenó los atentados y abrazó a las víctimas. Hoy, por desgracia, hay muchos desmemoriados e ignorantes a los que debemos recordar que Jesucristo era judío, y que la historia de España, de los españoles, ha sido defender y extender el catolicismo por el mundo: Europa, América, Filipinas... Son españoles, y no extranjeros, los que buscan y rebuscan en los contenedores de basuras. El 3-6-2025 sale esta noticia: «El comedor social de la Asociación Leonesa de Caridad ha registrado un notable cambio en el perfil de sus usuarios: crece el número de jóvenes con estudios superiores que acuden a este recurso básico. Esta transformación revela una realidad alarmante en León: la precariedad laboral y la falta de expectativas afectan ya no solo a los colectivos tradicionalmente vulnerables, sino también a una generación formada que, pese a su preparación, no logra garantizar su sustento diario. Este fenómeno interpela directamente a las administraciones y al conjunto de la sociedad. Que un joven con formación universitaria dependa de un comedor social para alimentarse no es solo un fracaso del mercado laboral, sino también una señal clara de que las políticas de empleo y juventud no están dando respuesta efectiva a los nuevos desafíos». Al mismo tiempo, otro periódico de la capital se ufana con: «El Pozo cierra tras atender a 445 solicitantes de asilo y encontrar empleo para 78 de ellos». El Señor de los Castigos nos endeuda, nos exigen dinero para ayudas sociales a extranjeros, a delincuentes, a separatistas, a los del cine y, al mismo tiempo, como no llega para todos, está dejando sin amparo a los españoles que lo necesitan más pero no son conflictivos. Es muy injusto premiar a los malos y castigar a los buenos. En diciembre de 2025 había en España 63.000 encarcelados, el 33% extranjeros, es decir, 21.000. Los tenemos que mantener a todos, a los «menas» también. El problema de los inmigrantes no podemos solucionarlo los europeos en solitario, tiene que ser Naciones Unidas la que cumpla con su obligación, y exija buena colaboración de China, Rusia, Japón, Países Árabes, EE.UU. Ahora que los leoneses estamos celebrando el noveno centenario del fallecimiento de la Reina Urraca I de León, hija del esclarecido y bravo Alfonso VI de León, les recomiendo disfruten la lectura de mi artículo «Luz y escudo de la España entera», publicado en Diario de León el 9-4-2007. Me declaro «malignófobo», contrario al mal, a todo mal, venga de donde venga. Con toda Burbialidad.