Isaac Llorente Blanco

Criminólogo Especialista En Seguridad Vial

Entorno escolar: la asignatura pendiente de la seguridad vial

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Se acerca el nuevo curso escolar y los mayores quebraderos de cabeza de madres, padres y cuidadores son la gestión de todo lo relativo al material escolar, comedores y extraescolares. Esto se acentúa más si cabe en estos tiempos, donde la subida de precios es directamente proporcional a la disminución del tiempo que se dedica a la crianza, bien porque no se puede o bien porque no se quiere, que de todo hay.

Sin embargo, no hay que olvidar que existen otros aspectos fundamentales a los que no siempre se presta la atención debida, como es la integridad física de nuestros seres más queridos.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de una cifra escalofriante: la primera causa de muerte de los niños y jóvenes de entre 5 y 29 años se debe a los traumatismos causados por los siniestros de tráfico. Asimismo, hay que tener en cuenta que, a consecuencia de estos siniestros, miles de personas sobreviven con secuelas graves que arrastran durante el resto la su vida.

En esta misma línea, la OMS señala que la mitad de los fallecidos son los usuarios más vulnerables de la vía pública, en los que se encuentran los peatones. El aumento de atropellos en entornos donde transita gran volumen de personas es evidente, debido principalmente a que la resistencia del cuerpo humano ante el impacto de una fuerza exterior es muy limitada.

El entorno escolar es uno de los sitios que se identifican como de alto riesgo, la aglomeración de peatones a la hora de las entradas y salidas del centro docente es obvio. A esto se suman las prisas habituales, que llevan a estacionar los vehículos en doble fila o sobre las aceras junto a los pasos de peatones con el fin de estar lo más cerca posible de la puerta.

La inversión en infraestructuras para los entornos escolares debe ser una prioridad compartida, desde las más altas instituciones políticas hasta los propios centros escolares, sin escatimar dinero público para salvar vidas. Una correcta señalización de reducción de velocidad, el pintado de las nuevas marcas viales en los pasos de peatones elevados y la instalación de barreras físicas —que impidan a los vehículos parar sobre las aceras y canalicen a los peatones para cruzar correctamente por los pasos habilitados— son medidas eficaces para reducir el error humano que desencadenan estos terribles dramas.