Las relaciones ibero-marroquíes
Dígase lo que se diga, las relaciones entre las dos orillas del mediterráneo, norte y sur, nunca han sido buenas. Soslayemos, como primer episodio, el trasplante completo en el S. V del quiste vándalo que teníamos en la Bética de la «piel de toro», a la piel africana. Ya islamizada la orilla sur, unos 12.000 magrebíes junto con sirios, árabes y otros, cruzan el mar en 711, llamados por traidores y derrotan a las tropas de D. Rodrigo. Visto que la tierra de acá del estrecho (Gibr al Tarik) les pareció mejor que las de allí (como ahora) pues deciden quedarse y llamar a nuevos compatriotas para extender el Islam. Y tienen un éxito «arrollador». Entran decenas de millares, aunque quizá no tantos como creemos, según los historiadores; en todo caso, muchos menos de los que tenemos ahora en España. Con la fe del converso y aprovechando las calzadas romanas se extienden por toda la península en menos de diez años; efímeramente por Galicia y más allá de la Cordillera Cantábrica (no daba su número para tanta extensión), donde se refugia parte de la nobleza hispano-goda y burgueses de ciudades o gente pudiente; las fuerzas desbarajustadas de los hispano-godos ofrecen poca resistencia o pactan. La mayoría de la plebe hispana y los judíos pasarían a ser dimmíes, «gentes del libro» que mantendrían su religión pagando la capitación pertinente (Corán 9,29). Otros cambiarían de religión ipso facto; está por saber qué porcentaje lo hizo. En todo caso yo no me creo que, excepto gente de los burgos, el campo se vaciara de agricultores y ganaderos para saturar el boscoso norte.
Después de ocho siglos de toma y daca, en 1492 cae el reino nazarí de granada y la mayoría de los súbditos de Boabdil pasan de retorno a África. Para completar la limpieza, como saben, ese año expulsamos a unos 200.000 hacendosos judíos (parte fueron para Marruecos), en vez de a otra etnia asiática nómada y aprovechategui que en ese siglo pululaba ya por la península (a éstos, en el Señorío de Vizcaya los expulsaban sin miramientos). Pero persistió la inquina contra los descendientes de judíos en los siglos siguientes, siglos de limpieza de sangre y oscurantez científica. Los moriscos que quedaron, la mayoría agricultores que manejaban bien el regadío, fueron expulsados o convertidos en 1609. España pasaba a ser toda católica, lo garantizaba la Inquisición. Ahora parece que llevamos el camino contrario. A comienzos del S. XX, Francia nos cede el «destrío» de Marruecos, tierras cabrunas y habitantes hostiles en el montañoso norte con algo de hierro y un cacho en el desértico sur. Otra vez nos las vemos con los moros (es tozuda la historia). La Semana Trágica de Barcelona no frenó a los mandos militares corruptos, ávidos de galones y sisadores de dinero para equipamiento y comida de los reclutas. Los del Rif, que demostraron ser muy bestias, nos la dan en el Gurugú y luego en Annual donde nuestros pobres reclutas (pero pobres, ¡eh!) mueren por millares, antes y después de rendirse cuando, desarmados, les hacen mil perrerías antes de rematarlos, que no son para describir aquí. Esa crueldad no la aprendieron en el Corán. Un familiar que sirvió allí en los años veinte, hablaba pestes de ellos; a punto estuvo de morir apuñalado por uno escondido tras la puerta de su casa; su corpulencia le salvó. En el Rif, muchas casas tienen aun la foto de su ídolo sanguinario, Abd el Krim, que se fue de rositas. En 1956, soplando otros vientos, Francia y España dejan Marruecos; bueno, nosotros conservamos un trocito que teníamos de antes, Ifni, y dejamos después de una guerrita casi secreta. También quedamos con el rectángulo del Sahara que nunca había sido de un reino marroquí, y allí iban nuestros soldados, acuartelados en barracones cubiertos por chapa donde se asaban por el día y se mojaban por la noche por el goteo de la condensación de humedad; convivían con los saharauis, que no vivieron mal con nosotros; hasta que descubrimos fosfato, surgió el Frente Polisario, ¿financiado por? y comienza a atentar en vez de negociar Bucraa y el banco pesquero. Censamos entonces (1974) 73.000 saharauis. En 1975 un Hassan expansionista y codicioso, olió nuestra debilidad (bastante teníamos con la transición), y encabezó la Marcha Verde. ¿Qué hacemos? No vamos a disparar contra civiles. ¿Nos enfrentamos a su ejército para que mueran nuestros soldados en el desierto? Pues no, claro, y después de una cesión humillante se lo dejamos con la cinta transportadora a puerto, cosa que no gustó al Polisario. El Aaiun de entonces, con unos 30.000 habitantes, casi un tercio españoles, ha pasado a tener hoy 263.000, el 95% marroquíes. Presión social disminuida para el retorcido Hassan II, «hermano» de Juan Carlos I. Sánchez traiciona a los saharauis y apoya ahora su autonomía en el Sahara; ellos saben que permanecerán en Tinduf para siempre. Los sanchistas afirman que está en el lado correcto de la historia. Asunto «condimentario»: Perejil. En 2002 Mohamed envía cuatro gatos a ocupar el islote y ver nuestra reacción; la diplomacia española busca un aliado que nos ayude a que la cosa no vaya a mayores: EE UU, que aplaca las ansias expansionistas de Mohamed y se van los moros. Bush quiere cobrar el favor, mete a Aznar en el trío de las Azores y le deja poner los pies encima de la mesa. Y enviamos a varios centenares de soldados a Irak a hacer bulto. Eso sí, honor a los caídos en acto de servicio ¿Aznar los mandó allí por gusto? No lo creo. Y que conste que no es santo de mi devoción. Punto. En 2021 el Comendador de los Creyentes nos prueba de nuevo con 10.000 inmigrantes, cuyo retorno no acepta. Toma menores, solidario Sánchez, alójalos, edúcalos y aliméntalos tú con 150 euros/día. Ahora, Mohamed, para celebrar su día, invita a pasar a tantos como ceutíes. Donde come uno, comen dos. Sin avisarnos que van a venir, aunque indicios había. ¿Vieron en televisión un adulto, parado en territorio marroquí, de espaldas a Ceuta, con los brazos en alto gesticulando para acuciarlos a pasar? ¿Sería un agente de Putin? ¿Del Mosad? ¿De las mafias? Sánchez y ministros juran que marroquí no era. La Robles está por que lo era. Al ver que no hay mesa puesta, el 85% regresan a su casa, pues se le enfría el cuscús, pero el resto se queda; ya nos darán comida halal y nos pasarán a Al Andalus, dicen. Y los menores y «menoras», lo harán. ¿Han visto alguna manifestación de padres reclamándolos? Según el de Interior (¿está desquiciado o es un jeta?), Marruecos, «socio fiable y leal», recibirá a todos los que pasaron. Mientras acumula congelados 600 expedientes anteriores. Mohamed, exporta droga y a los suyos; unos llegarán al paraíso terrestre (España) y otros al celeste (los ahogados). Que Alá nos coja confesados, aunque en el Islám no hay confesión. Pedro, cuando vendiste a los saharauis ¿no te soltó Mohamed por donde te tenia cogido con Pegasus? Ah, que no. Ya. Entonces no puedes producirle como advertencia un gran apagón ni cortarle el gas. Es repugnante que debilites España con tus «pecados capitales» del móvil. ¿Qué te da igual, mientras tú sigas? Lo suponía. Y deseas una visita de Felipe VI a Ceuta para pronto. Ah. Pero mentiste, una docena de años reinando no son veinte y el ministro «pontífice» ha dicho que la agenda del rey la pone el gobierno. Entonces, ¿por qué no ha ido antes? El pucelano escribió en 2025 que esta región estaba calentita, cuando se estaba quemando mi comarca; es fino, sensible y educado. Este mal evolucionado ya nos decía piropos siendo alcalde de Valladolid. Otra cosa: según tú lo de Ceuta fue «un ataque, una violación a nuestra integridad territorial». ¿Tiene esa frase el mismo valor que cuando decías que lo de «procés» era una rebelión? (silencio). La última: a pesar de estar curtido como un pellejo, Pedro, ¿no te dio grima escuchar en el Congreso las palabras solidaridad, dignidad y humanidad, pronunciadas por tu amiga filoetarra Aizpurua? Ninguna, dices. A mí, mucha. Ánimo a C. Bayón de TVE. Mí repulsa a los/as que te insultaron. Sentí vergüenza ajena. Así no somos los cazurros.