Diario de León

Manuel Ingelmo Tejerina

Profesor Emérito De Secundaria

Elemental querida tabla

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Hoy, desde el viejo Reino, nos vamos a adentrar en ese maremágnum que es la Tabla periódica de los elementos.

Hay muchos tipos de tablas, pero en la acepción 11 del DRAE viene como lista o catálogo y en este caso, pues de elementos químicos, que constituyen toda la materia conocida. Elemento es un átomo caracterizado por un número, que es el de protones y que lo diferencia de los demás. En la tabla o sistema periódico van ordenados en función de ese número desde el 1 que es el hidrógeno, hasta el 92 que es el uranio. Este es el último elemento natural conocido. Los siguientes hasta el 118 o más son artificiales, producidos por la ciencia. Pero además el sistema periódico hace una clasificación en función de las propiedades comunes de los átomos que conforman la materia. Así casi todo el mundo se tuvo que aprender litio, sodio, potasio, rubidio… que son los metales alcalinos que nos encontramos en la primera columna o grupo 1. A todo el mundo le suenan las pilas alcalinas y hasta los álcalis o bases, como contrarios a los ácidos. Tras varios intentos de clasificar tan complicada colección de elementos, en 1869 el ruso Mendeleiev publicó la primera versión de la tabla moderna, basada en masas atómicas. Hay elementos muy populares como hidrógeno y oxígeno, indispensables para la vida, como su unión que da origen al agua, que hasta los niños saben que H2O es su fórmula. Lo que es más complejo es el porqué de esta unión, que no es HO como se pensaba al principio, cuando se vio que era un compuesto. Para eso hay que saber química, que a algunos nos encanta y otros la odian. Es más, la química es una palabra peyorativa cuando se usa en la vida normal. «Eso tiene mucha química», olvidando que «química eres tú», aunque no resulte muy poético. Nosotros más del 90% somos CHON o sea carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, más pequeñísimas partes de sodio: Na, potasio: K, calcio: Ca, magnesio: Mg, cloro: Cl, fosforo: P, hierro: Fe… elementos que nos suenan de los análisis, y de los que hablamos habitualmente: tengo bajo el hierro o alto el sodio, por ejemplo. Es decir, la química en sí misma no es buena ni mala, como la Inteligencia Artificial. Es apasionante, cuando se conoce, como el resto de los saberes y sin ella y su conocimiento, no podríamos vivir. En la tabla vemos que la mayor parte de los elementos son sólidos y metálicos. Hay muy pocos líquidos como el mercurio, que casi todo el mundo conocía por los termómetros y por su gran peso y el bromo, que es menos frecuente. Los gases también nos suenan N, O, Flúor, Cl y los famosos gases nobles Helio, Neón, Argón… Y así podríamos seguir con la maravillosa tabla periódica, que deja de serlo cuando nos la hacen aprender de memoria. Todo un mundo, que constituye el universo. Cuando se fue a la Luna, se pensó que podría haber rocas muy distintas y se vio que eran las mismas que en la Tierra, igual que en el resto de los planetas conocidos, formadas por estos elementos de nuestra querida tabla. Hay bonitos libros como:

Los elementos de T. Gray, que nos hace una exploración visual de los átomos del universo. Y también es muy recomendable

El tío Tungsteno de O. Sacks, que nos relata los recuerdos de un químico precoz, que era él, antes de ser profesor de neurología clínica. Hay que perder el miedo a la química, pero no el respeto y usarla con mesura. Y recordar que es la ciencia de la materia por excelencia y nosotros somos cuerpo químico, sin olvidar el alma que nos han dado y que nos diferencia del resto de las especies, por mucho que nos quieran meter en el mismo cajón. Otro día hablamos de Física.

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