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León

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Estas últimas semanas han sido protagonistas de un continuo debate sobre la vivienda. Desde la sociedad en su conjunto se reclama a las administraciones competentes hacer los esfuerzos necesarios para abaratar el precio de la vivienda, diría yo de otra manera, hacer de la vivienda no una carga eterna, sino un derecho que permita alcanzar la sociedad del bienestar unida a un puesto de trabajo digno en una ciudad más agradable. Estas declaraciones pueden parecer vanales y en muchos casos un brindis al sol. Pero es seguramente cierto que toda la clase política reclama para sí este mensaje. Sin lugar a dudas, por parte del Partido Socialista en León también se suman a este debate argumentando todo lo necesario para introducirse en la dialéctica. Pero eso sí, no conozco ninguna iniciativa concreta ni tampoco un modelo de ciudad ni de planeamiento capaz de vislumbrar la senda de este objetivo. Curiosamente, por parte de destacados dirigentes como el Sr. Villalba se deja ver una posible aptitud especulativa en el desarrollo de una actuación concertada por unanimidad de toda la Corporación Municipal, incluido el Partido Socialista, en el conocido sector de la Lastra, con un desarrollo previsible de una 4.500 viviendas. A lo largo de todo el proceso de participación pública y debate del Plan General, que sin lugar a equívocos es el instrumento necesario para permitir la acción de políticas de desarrollo para una ciudad como León, a parte del imperativo legal de tenerse que adaptar a la legislación urbanística vigente, sólo se han podido escuchar por parte del candidato socialista Francisco Fernández declaraciones indecisas, titubeos y falta de compromiso. La postura del grupo socialista municipal paso del sí, pero más participación, cuando la participación fue un acontecimiento sin precedentes en la sociedad leonesa: exposición de San Marcelo por más de 60 días, publicación en internet, presentaciones a más de 50 colectivos con sesiones de más de 2 horas cada una, más de 1.000 entrevistas directas, y 32 reuniones de la comisión de seguimiento del plan general, integrada por representantes de 15 instituciones leonesas, a otra muy distinta. Esta postura fue evolucionando, sin contenido alternativo, al tal vez, ya veremos, pero más participación sin alternativa. Mientras, ¿qué está sucediendo en relación con la vivienda en León?. ¿Alguien se ha parado a analizar cuál ha sido el incremento del precio de la vivienda en los últimos cinco años en municipios como San Andrés, Villaquilambre o Sariegos? Si bien es cierto que su repunte inmobiliario se produce como alternativa a la necesidad de una oferta de vivienda asequible en León capital, ¿cuál es la realidad al día de hoy y qué servicios se ofrecen a sus ciudadanos?. ¿Es el crecimiento exponencial de estos municipios un hecho controlado o, por el contrario, será objeto de enormes carencias de infraestructuras en el futuro, quizá no tan lejano?. Las alternativas a la vivienda siempre serán bienvenidas, pero la participación y el debate no debe centrarse sólo y de forma exclusiva en el Ayuntamiento de León. Una cierta actitud crítica debe de centrarse en estos procesos acelerados de masificación urbana, muy similares a los acontecidos en las décadas de los años 50. Las últimas estadísticas, bien de la sociedad de tasación Tinsa o del informe de la Caixa, sitúan a la capital leonesa entre la 8ª y 5ª ciudad en el precio de la vivienda de las nueve capitales de Castilla y León. Esta posición al final de un período de enorme actividad inmobiliaria no es mala, sobre todo cuando las acciones desde el planeamiento acometidas en los últimos 4 años, y que siempre en todo caso y en todo lugar, aunque a alguien le moleste, necesiten tiempo, van a empezar a dar resultados, sin duda espectaculares en estos años. En este momento, en la ciudad de León hay suelo disponible para la promoción de 1.000 viviendas acogidas a regímenes de protección del Plan de Vivienda de la Comunidad de Castilla y León, en solares aportados por la administración autonómica o del propio Ayuntamiento de León. Y como no puede ser de otra manera, empiezan a aparecer promociones privadas acogidas a este régimen. Mil viviendas con un precio limitado por ley de venta, cifrada en un precio aproximado de 950 euros por metro cuadrado útil, y una superficie máxima de 90 metros cuadrados útiles, a los que se le puede sumar el trastero y una plaza de garaje, también acogidos a este régimen de protección. Con ayudas que van desde el 20% del valor de la vivienda, acompañadas de una bonificación de intereses y la garantía de control de la Comunidad Autónoma. Bueno, pues este compromiso, que es real, se extenderá a los próximos años en actuaciones concertadas con la Consejería de Fomento a un ritmo de promedio de 250 viviendas al año, una vez aprobado el Plan General de León. Y para que nada quede en el tintero, se promueve un plan de ayudas a la rehabilitación, a través de la declaración de ARI (Área de Rehabilitación Integrada), del casco histórico y de un sector del barrio del Ejido. En términos que todo el mundo lo pueda entender, se va a producir un hecho similar al desarrollo de Eras de Renueva, pero con una situación de tipos de interés radicalmente distinta a la de los años 94-95. Esta oportunidad de crecimiento no se limita a determinadas zonas de la ciudad como en los años noventa, se abre de forma explosiva, pero controlada, diseñada, articulada y sostenible a los núcleos de Puente Castro, Trobajo del Cerecedo, Armunia y Oteruelo, como nunca lo han tenido, ofreciendo una diversidad de opciones de vivienda y mejorando sus condiciones de accesibilidad y equipamientos, un modelo de ciudad policéntrica. Pero un plan no puede limitar su trabajo a la vivienda, y en este caso no lo es. El esfuerzo más importante del nuevo Plan, mejor dicho de la estrategia de crecimiento, se centra en dar oportunidades y emplazamientos para áreas de actividad económica, abrir las puertas al crecimiento económico, fortaleciendo un tejido empresarial necesario y apoyado en una red de nuevas infraestructuras de carreteras y transportes histórica y que sitúa a León, como nunca tuvo que dejar de serlo, en el núcleo dominante del Noroeste Español. No entiendo que esta situación, sin dejar de ser una aspiración legítima, nos lleve al desaliento. Los tiempos de planificación están terminando, los compromisos de conseguir una ciudad más agradable han dado sus frutos. León es una ciudad mucho más atractiva que hace 8 años, eso no lo duda nadie, ni la propia oposición política, ni los más críticos. Pero ahora, es el momento de la apuesta por el crecimiento, por el empleo de jóvenes y por la cualificación tecnológica de una Universidad motor de nuestras potencialidades.No es este artículo un mensaje de optimismo, que lo es, es una reflexión sincera y comprometida de un ciudadano como cualquier otro que ha tenido la confianza del Alcalde Mario Amilivia y del Partido Popular para poner en marcha un programa que hoy es León.

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