Diario de León
Publicado por
Fernando Ónega
León

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Dice el Bloque que Aznar ha ido a Galicia a lavar su imagen. Es verdad. Llevar a todos los ministros a la ciudad de A Coruña, celebrar allí un Consejo, aprobar el Plan Galicia y comparecer en rueda de prensa para contarlo es una fastuosa operación de imagen. Diría más: las fotografías de esa xuntanza son las fotos más electorales que se pueden hacer. Ahora que se llevan tanto los golpes de efecto, es un golpe de efecto casi magistral. Aznar, su gobierno y su partido se han propuesto dar la vuelta a su penosa imagen después de la calamidad del Prestige. Nadie puede discutir esa evidencia. La cuestión es saber si lo han conseguido, y eso lo dirá un juez llamado tiempo. Como creo en el principio de «el que más chufle, capador», tiene todas las condiciones para lograrlo. Han elaborado un Plan al que se pueden poner muchas objeciones. Por ejemplo, falta de concreción en los plazos o el subterfugio de unificar ideas nuevas con proyectos antiguos y retrasados. También, las incógnitas de financiación. E incluso se puede criticar que no se haya presentado una partida presupuestaria específica. Pero es un plan lleno de ambición. Es un plan que, si se cumple, debería poner a Galicia en pista de despegue, porque -al margen de las acciones directas sobre las comarcas asoladas por el Prestige-nunca se había proyectado una inversión tan importante. Desde luego, no se proyectaría si no se hubiera producido la catástrofe. Por ello, yo propongo que se le perdone a José María Aznar su egoísmo. Si lava su cara, pero Galicia da el salto a la modernidad, yo estaría dispuesto a ponerle el jabón. Si busca tapar los errores previos con miles de millones de euros del Estado, de Europa o del infierno, pero en beneficio de Galicia, estoy dispuesto a ser indulgente. Y si hace electoralismo, pero invierte de verdad lo que ha dicho, prometo mirar para otro lado. Y después ya votaré a quien tenga que votar.

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