Diario de León

el balcÓn DEL pueblo

Carlos López «Riesgo»

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DESDE el Partido Popular regional, sin pedir informes ni criterio a la dirección provincial, y mucho menos a la Comarcal del Bierzo o a la Local de Ponferrada -a la que ni siquiera convocaron- apuntaron con el dedazo a Carlos López Riesco para ser candidato a la Alcaldía. Y chitón. Pusieron el dedo índice sobre los labios orgánicos del Bierzo y todos a callar. Carlos López Resco es ya aspirante a corregidor del segundo municipio leonés. Un aspirante que vuelve a dejar en evidencia al presidente provincial, José Mª López de Benito, figura de cera que se derrite nada más sentir el calor de la lumbre. Ha sido elevado a los altares ejecutivos del PP sin apoyos orgánicos: ni local, ni comarcal, ni provincial. Pero cuenta con la bendición del dios menor del PP, de cuyo cielo se ha borrado, pero no está proscrito, Ismael Álvarez, ahora en la sombra tras ser condenado por acoso sexual en el «caso Nevenka». Ismael Álvarez ha logrado humillar al PP en Ponferrada. Ha exigido, contra viento y marea, que su lugarteniente Carlos López Riesco sea candidato. Y todos sus enemigos han tenido que enfundársela: desde Yiyo, presidente provincial, a Fátima López Placer, sacerdotisa suprema de lo azul en el Bierzo, o el propio Ángel Escuredo, secretario general provincial. Nadie le quiere, pero todos aceptan la posibilidad de soportarlo. Hay como una tensa irritación de la derecha en Ponferrada. A López Riesco le ven como una marioneta de Ismael Álvarez, no como a hombre del PP. Desde círculos de poder no se duda en descalificarle: «Es un hombre de paja». Lo dicen a voz en grito, aunque pidiendo discrección al periodista. Y el periodista, claro, pregunta: ¿Por qué si orgánicamente no se le puede ver ni en pintura, han permitido el atropello? La respuesta, además de en las estrellas, está escrita en el centro de poder popular. Quizá obedezca a este tenor: Ismael Álvarez amenazó al PP con liderar una lista independiente, con Carlos López Riesco de número dos, en el supuesto de no aceptar sus condiciones. Al PP le temblaron las carnes y no dudó en dar el visto bueno, sobre todo cuando su primer espada, Eduardo Fernández, director general de Administración Territorial, declinó la oferta de fajarse en la política municipal. López Riesco y su grupo municipal están en las nubes. Y tienen que bajar para cuadrar la lista. Con el aparato -y no es un «aparatito», como definió el Señor Veinte al que abanicaba al PP provincial- en contra tendrá que hacer auténticas virguerías para salvar la situación. En lugar de López Riesco, el PP berciano le mira como a López «Riesgo». Está claro que en el PP de la oficialidad no va a encontrar apoyos, pese a que sus militantes mantienen una disciplina que era imposible hace unos años. No tuvo apoyos orgánicos antes, ni los tendrá ahora. El «Riesgo» es creíble.

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