Diario de León
Publicado por
Fernando Ónega
León

Creado:

Actualizado:

Zapatero ha respondido «no». Se puede decir de dos formas. Una, en doctrina gubernamental: el líder de la oposición se ha negado al consenso que le ofrecía el presidente. Por tanto, será acusado de falta de responsabilidad y deslealtad. Otra, en doctrina de Rodríguez Ibarra: el gobierno quería utilizar al PSOE como hizo siempre, para que le saque las castañas del fuego y abandonarlo después. El lector escogerá la fórmula de juicio que más coincida con sus convicciones. Entre ambas está la verdad posible. Personalmente, tengo la impresión de que José María Aznar le ha cogido miedo a la opinión pública. Son ya varias las encuestas que muestran a una sociedad contraria al conflicto. El Gobierno, por lógica, tiene que haberse empezado a preocupar por su imagen y las consecuencias electorales de su soledad. Por eso el presidente inició una ofensiva de explicaciones. En las últimas jornadas habló a su partido con vocación de dirigirse a toda la sociedad e intentó atraer a su causa al principal partido de oposición. Lograr el «sí» de Zapatero hubiera significado romper la soledad y presentarse en el Congreso arropado por el PSOE. Pero Zapatero se ha negado. ¿Por qué? Porque, convicciones ideológicas al margen, entiende que, si el Gobierno está cercado por la opinión, no debe hacer nada para sacarle del apuro. Allá Aznar con su responsabilidad y sus acuerdos con Bush. Él no le sacará las castañas del fuego. ¿Falta de solidaridad? Es posible. Pero demasiadas veces se quejó de ausencia de diálogo, de debate y de explicaciones públicas para hacer ahora el regalo del acuerdo. Aznar ofreció el consenso cuando Zapatero tenía difícil la marcha atrás. Las negativas anteriores están en la base de la pérdida de una ocasión para la unidad. Y a mí, la situación me recuerda la producida por el Prestige: cuando el gobierno reaccionó, la opinión ya se había situado. Van dos en menos de tres meses.

tracking