Diario de León
Publicado por
Guillermo Suárez Fernández, catedrático de la Universidad Complutense
León

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El foro u oferta es un viejo pleito amistoso entre el Ayuntamiento de León y el Cabildo de la Colegiata Románica de San Isidoro, que tiene lugar todos los años, desde mediados del siglo XII, de forma ininterrumpida. Esta singular celebración en honor de San Isidoro de Sevilla, sabio y santo, doctor de las Españas, inigualable luminaria medieval, excelso pedagogo español y europeo para Europa, tiene una doble característica, universalidad y ejemplaridad, como avales de una indefinida continuidad. Universalidad vista desde múltiples ángulos; ejemplaridad como modelo a seguir y solución virtual no entorpecedora de consenso, conducente al respeto mutuo de las partes enfrentadas y a la paz consiguiente sin vencedores ni vencidos. ¿Dónde está la universalidad, la ejemplaridad del modelo virtual de ciertos pasos rituales, con la realidad al fondo, en el contencioso del foro u oferta o la fiesta de las Cabezadas? La universalidad arranca de San Isidoro, el español más universal y glorioso, doctor egregius de la Alta Edad Media, organizador de concilios, autor de las etimologías, educador de Europa, elogios que comparten toda una pléyade de autores y ensayistas y, entre ellos, los insignes Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal y Pérez de Urbel, junto a Viñayo González y Pérez Llamazares, últimos abades de la Real Colegiata, celosos guardianes del espíritu de la celebración. La ceremonia descrita es bien conocida en ambientes de cultura refinada y se ha difundido a través de visitas turísticas a la colegiata románica, de publicaciones del Secretariado de la Universidad de León y de la cátedra de San Isidoro de la Real Colegiata, con la escala leonesa de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, y por los programas de prensa, radio y televisión. Durante siglos, el conocimiento de el ceremonial estuvo restringido a la población leonesa, pero en el momento actual ya no es así. De otro lado el contenido y significado del foro u oferta, el mensaje que contiene se nos antoja pluripotencial y presente en muy diversos escenarios y espacios informativos, científicos, socioculturales e incluso políticos. Empecemos por el área sociocultural. Ciencia y cultura. Mucho se ha escrito acerca de la filosofía y concepto de estos términos. Por unos, la Ciencia en cuanto investigación e inventiva, es un importante generador de Cultura. Los descubrimientos de papel, la imprenta, el microscopio y el telescopio, el teléfono, la electricidad, la radio, la televisión, la energía nuclear, la cibernética y tantos otros ¿no significan algo para la Cultura? ¿no afectan también a los campos artísticos y literarios? Para otros, la Ciencia no es Cultura en absoluto y en todo caso cabría hablar de Cultura científica, pero no sería necesario hablar de Cultura artística o Cultura literaria porque constituirían el núcleo conceptual y los hay que se quedan en el cascarón del problema cuando emplean frases tan bonitas como «la cultura es la flor que nos salva de la destrucción». Nunca habrá un acuerdo conceptual ni es necesario. Es más, yo diría que la discusión es enriquecedora. Ética y estética. Tantos ensayos como hay entorno a este par de vocablos opinando sobre el grado de compatibilidad e incompatibilidad entre ellos. Los estetas teóricos y prácticos con sus teorías rígidas y abstractas, no suelen congeniar con los políticos y sus fines éticos de partido. Qué difícil es encontrar dos artículos, de tan frecuente idéntico enunciado, sustentando idénticos principios. El pleito habrá de continuar, no hay prisa por resolverlo. Y así podríamos seguir hablando en términos de fidelidad y lealtad, de generosidad y altruismo, de Hhonradez y de moralidad, de humildad y modestia, que en un sentido lato podrían ser sinónimos, pero que en un sentido estricto tienen un matiz diferente y discutible etimológica y funcionalmente. Las culturas mozárabe y mudéjar han dejado en la Península Ibérica un sentido de tolerancia religiosa, social y artística, ejemplarizante durante siete siglos y logran el culmen de pacífica convivencia en Toledo las culturas árabe, cristiana y judía, enriquecedoras por partes del tesoro artístico toledano, que podemos contemplar todavía hoy en día. En el terreno político el pleito de foro u oferta se repite con machacona insistencia. Un día leemos en la prensa la noticia reciente de que Gran Bretaña planteará a España aparcar sine die la negociación bilateral sobre Gibraltar. Antes sucedió lo mismo en 1998 en Bruselas y varias veces con anterioridad en cumplimiento de una antigua resolución de la ONU para la descolonización de Gibraltar. Ni el Reino Unido va a hipotecar las ventajas del tratado de Utrech de 1713, todavía en vigor a pesar de su anacronismo, ni España puede ni debe llegar a olvidarse definitivamente de reivindicar la soberanía del peñón y una forma de no olvidar el problema, por el momento insoluble, es seguir tratándolo con alguna periodicidad. ¿YMarruecos con su reivindicación histórica de Ceuta y Melilla? El aplazamiento de un acuerdo es preferible a la confrontación y la solución virtual que aparque el problema de mutuo acuerdo, para situarlo de nuevo en un primer plano y ser reconsiderado cada tiempo, es una solución preferible a la guerra. Así vemos la universalidad y ejemplaridad del foro u oferta, por lo que tiene de simbólico en torno a un cirio de una arroba de peso y la forma de hacérselo llegar al cabildo de la Real Colegiata de San Isidoro, en donde yacen los restos del sabio y santo español más universal de nuestra historia como nación.

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