desde la corte
Clima de tensión y miedo
HAY demasiada tensión en el ambiente. Hemos pasado del «España va bien» a ponerlo todo en revisión y al enfrentamiento. Se sale a la calle y se palpa: hay conversaciones de miedo. Y nada menos que de miedo a la confrontación. De arriba abajo, el retrato es éste: hay un diputado que censura al Rey llamándole «tótem para inauguraciones». Entra en revisión el Estado autonómico. Se discute la legitimidad del gobierno. Ministros y altos cargos tienen dificultades para salir a la calle. Casi todos los días hay una agresión a un personaje. Los manifestantes se permiten destrozar un almacén en Barcelona sin que intervenga la policía. Hay políticos que, en cambio, acusan a la policía de «provocar» a los manifestantes. Los grupos juveniles se radicalizan, sin que haya noticia de una organización con interlocutores válidos. Desde el partido gobernante se acusa a la izquierda legal de inspirar actitudes violentas. Los medios informativos sufren la misma crispación. En las protestas sociales y en la página web de Izquierda Unida se llama «asesinos» a algunos gobernantes¿ Hay que mirar muchos años atrás para encontrar una situación similar. Las banderas republicanas, el miedo a que haya «un muerto» en los enfrentamientos, la pugna soberanista, recuerdan momentos de la transición, no de la normalidad democrática. ¿Es la guerra de Irak la que ha producido todo esto? Desde luego, es la gran disculpa. Pero las expresiones políticas van mucho más allá del cisma social que provoca esta guerra. Alguien tiene que serenar el ambiente. La oposición, llevando sus posturas a posiciones más razonables. Los nacionalismos, no echando leña a un fuego que la opinión todavía no reclama. Y el poder, haciendo un esfuerzo de diálogo, porque está muy encerrado en sí mismo, en su fortaleza de la mayoría absoluta. Al margen del abortado intento de consenso con Zapatero, ¿cuánto tiempo hace que un político de oposición no pisa la Moncloa?