TRIBUNA
Villaquilambre: ni alfoz, ni arrabal
LeÓn y «su» alfoz. Éste es el término que desde hace varios años se viene empleando desde diferentes instituciones locales leonesas, y por los propios responsables municipales, para referirse al territorio del municipio de León y los limítrofes al mismo. La acepción ha llegado a ser comúnmente aceptada, incluso por los medios de comunicación. Personalmente, creo que decir «León y su alfoz» no es acertado. No me gusta el adjetivo «su», que implica posesión, sumisión o dependencia de los municipios limítrofes respecto de León. No estamos sometidos ni dependemos de León. Nos relacionamos. Nos damos y recibimos mutuamente, con intereses propios que podemos gestionar con autonomía. Tampoco me gusta el término alfoz, tal como lo define la Academia Española de la Lengua. No somos «término o pago de algún distrito o que depende de él»; tampoco somos «pueblos de la misma jurisdicción» de León; y seguro que no somos «el arrabal» de León. ¿A quién pudo ocurrírsele semejante idea? La gente de Villaquilambre, cada vez más numerosa, trabajamos, estudiamos, «gastamos», nos divertimos y, en general, nos relacionamos constantemente en León. También lo hacen en nuestro municipio muchos leoneses. Sin dependencias. Porque en Villaquilambre también tenemos mucho que ofrecer. Sólo hay que mirar «al norte» para verlo. Somos parte del área metropolitana de León o, si se prefiere, formamos una «conurbación»; o -por qué no- somos una parte de «la futura comarca de León», por donde León y su Universidad se abren al río Torío y hacia Asturias. Seguro que juntos, y en un plano de mutuo respeto e igualdad, podríamos diseñar y planificar mejor el futuro de nuestros recursos naturales, infraestructuras, comunicaciones, servicios y equipamientos; el futuro de las viviendas asequibles y de calidad que necesitarán todos los ciudadanos de la nueva ciudad que está naciendo. Sin embargo, tengo la impresión de que en los últimos tiempos se han desperdiciado muchas oportunidades. Oportunidades para la gente de Villaquilambre, y también para la de León, de haber podido planificar esa nueva ciudad. En los últimos tiempos, León ha estado elaborando su Plan General de Ordenación Urbana. Al día de hoy lo ha aprobado inicialmente. Villaquilambre también ha estado ocupado en la misma tarea, aunque sólo haya llegado a redactar un avance que, por cierto, aún está encerrado en el cajón del Excelentísimo, Magnífico, y poderosísimo señor alcalde, obsesionado por ser el único que lo sepa todo; obsesionado por el control y utilización privativa y manipuladora de la información. El Ayuntamiento de León ha estado gobernado por el PP, con un pacto con la UPL, y el Ayuntamiento de Villaquilambre lo ha estado por la UPL, con un pacto con el PP. Además, la misma empresa ha sido la redactora de los respectivos documentos de planeamiento urbanístico. Han tenido, por tanto, numerosas oportunidades que no han sabido aprovechar para llegar a acuerdos o soluciones conjuntas para nuestras aspiraciones y necesidades: La puesta en valor, y en uso para toda la ciudad del río Torío y de todos sus recursos naturales; la integración de Feve, y de todos los sistemas de transporte y movilidad; los accesos a la Universidad, y la previsión de espacios para su crecimiento y actividades complementarias, o para aprovechar su potencial económico; las nuevas conexiones a la ronda y los carriles para transporte urbano, y para bicicletas; el soterramiento de las líneas de alta tensión; y , en fin, tantas otras cosas necesarias para la gente que demanda una vida urbana de calidad. Sin embargo, si se vieran ambos documentos de planeamiento urbanístico -y sobre todo el de Villaquilambre- nos daríamos cuenta de que un día quedaron de acuerdo los concejales responsables del urbanismo de ambos municipios, citándose en el puente de la ronda sobre la carretera de Collanzo. Parece que cada uno se colocó en una de las aceras del puente, mirando únicamente a su respectivo municipio, sin dejar de darse la espalda. Ésa es la foto que define sus posturas en la búsqueda de soluciones de conjunto. Es, vista desde Villaquilambre, la foto de un alcalde de la UPL «de visión corta», más próximo a un administrador de una comunidad de propietarios que a un político con mayúsculas. Ésa no es la foto que debería servir para construir la Nueva Ciudad del siglo XXI, sino la foto que encierra a León por el Norte, y que condena a Villaquilambre a ser sólo una parte del alfoz de León. Esa falta de planificación conjunta, para buscar soluciones a los problemas comunes, ha sido denunciada por el Colegio Oficial de Arquitectos de León, que el pasado 23 de febrero hacía públicas en el Diario de León opiniones como las siguientes: «Es mejorable el modelo de relaciones con las pedanías y el alfoz», «se requieren soluciones de conjunto», «creemos que es importante dar una solución de consenso desde los planteamientos de todos los municipios implicados, máxime cuando el de León y Villaquilambre están en redacción». El origen del problema, que se repite, está sin duda en una utilización perversa del poder político, no al servicio de las necesidades ciudadanas, sino de otros intereses, políticos y económicos. Por ello, la redacción del plan de Villaquilambre se está realizando sin contar con los ciudadanos, ni con los agentes sociales o representantes políticos -a los que en ningún momento se les ha consultado- , y a espaldas de otros ayuntamientos. Y así sólo se puede pensar -en el mejor de los casos- en paliar los efectos de la consolidación de nuestra posición como alfoz, como arrabal de León. Pero nosotros no queremos eso. Queremos ser algo más que «un arrabal». Ildefonso Cerdá, el urbanista que planificó la Barcelona actual uniendo lo que no eran sino diversos pueblos o barrios que no estaban entrelazados, en ¡1.860! ya definió su concepto metropolitano como «un vínculo de auxilios recíprocos o servicios». Pues aquí, aunque tarde, aún hay tiempo. Como algunos no han sido capaces de acabar su labor, después de las próximas elecciones municipales podremos decir que el futuro es nuestro. Podremos diseñar y aplicar nuestros compromisos de «vínculos y auxilios recíprocos»; nuestros compromisos de cohesión urbanística. El futuro nos pertenece para construir juntos la nueva «ciudad para todos», la nueva ciudad que puede nacer al norte de León. Una nueva ciudad que aún tiene muchos recursos naturales que ofrecer, aprovechar, respetar y potenciar: Nuestro río, el Torío, y su ribera; nuestras vaguadas y cárcabas; nuestros montes y praderas¿ Una nueva ciudad con una envidiable situación estratégica. Una nueva ciudad para la educación y la formación -con un nuevo instituto de Secundaria y un centro de FP-; para el crecimiento sostenido y el empleo -con una nueva ordenación urbanística y económica-; para el deporte y la salud -con campos de deporte y centros sanitarios-; para el ocio, el turismo, y el comercio; para la investigación y el desarrollo -con actividades de I+D conectadas con la Universidad de León-.