Aznar e Irak, formas y normas
En todas las políticas, pero sobre todo en la exterior, gran parte de cualquier estrategia reside en estar cada uno en su sitio. Esto no es cobardía o miedo a «ser grande». Simplemente es sensatez, o ser grande donde pueda uno serlo. El Derecho, y aun más el Estado de Derecho, es forma pura. Cumplid las formas y cumpliréis y haréis cumplir las normas. Si Aznar pretende tener razón legitimadora de fondo, en la forma está claro que no la tiene. Y quien pierde la razón en la forma la pierde en todos los sentidos, también en el fondo. Nunca España, desde la última guerra, se ha mostrado tan agresiva de puertas afuera de modo tan innecesario. Las malas formas se han apoderado del extraño e imprudente sentido de la gloria de los americanos y sucede que estamos con ellos. También llevaron a un enorme ejército a buscar a Pancho Villa, ese Bin Laden de los años veinte. Y también salieron trasquilados, mareados y arruinados de tanto buscarle. Y encontraron chivos expiatorios enseguida. El odio, el temor y la incertidumbre campan a sus anchas en todos los bandos. El seis de septiembre de 2002, aviones británicos y estadounideneses bombardearon posiciones irakíes fuera de la zona de exclusión. Nadie dijo nada. La invasión se podía haber producido discretamente al más puro estilo «Clinton». Pero desde el momento en que Bush buscó una legitimidad en Naciones Unidas pensando que se la iban a dar cometió un error estratégico que estamos pagando todos. (... ) Ahora que todo ha empezado, se hacen comparaciones históricas que mal vienen a cuento. Una de ellas, por sorprendente que parezca, es la entrevista de Hendaya. Creo que si tiene algo que ver con la de Aznar y Bush, puede estar en una de las respuestas dio el dictador español. Hitler prometía gran parte del Marruecos francés y de Argelia y Franco contestó que no se le había ocurrido pedir tales territorios, sobre todo porque Hitler no los había conquistado aún. Teniendo en cuenta que para poder ofrecer las cosas hay que tenerlas en mano, o se trataba de un cebo para que España entrase en la guerra, o no se pensaba cumplir tales ofrecimientos si la actitud de Alemania con la Francia derrotada no era excesivamente dura. Si cabe la comparación únicamente puede ser en sentido inverso. Muchos tenemos la impresión de que ha sido Aznar quien ha buscado a Bush con vehemencia, y no al contrario. Qué ha podido ofrecer Aznar a Bush para obtener los beneficios inimaginables que prometió su hermano es una incógnita. Porque USA tiene todo lo que España pueda ofrecerle y más. (... ) Tal vez el mayor contrapeso estratégico de EEUU en Europa era la postura diplomática de un país como el nuestro. España llevaba mucho tiempo sin meterse con nadie. Éramos infieles, pero amigos. Y amigos de conferencias de paz. Esto explica que hayamos sido dormitorio o lugar de paso de terroristas islámicos, y no teatro de operaciones. Los angloamericanos no parecen desear demasiado la vehemente e inquebrantable adhesión de su mayor portaaviones, y es posible que sus bases alemanas o francesas estén ahora más seguras que las nuestras. Hay quien ha sabido guardar las formas, no sin cierta hipocresía. Como hijos pródigos, alemanes y franceses pueden obtener mucho más de Estados Unidos limitándose a dejar pasar sus aviones y utilizar sus bases. (...) En España las cosas también se han complicado. Quien esto escribe estuvo en la puerta del Sol el pasado viernes 21 de marzo. Mientras la mayoría de la gente se manifestaba pacíficamente, algunos gamberros se dedicaron a quemar contenedores, estropear el mobiliario urbano y a provocar a las fuerzas del orden. Tales gamberros escurrían muy bien el bulto y ello supone que quizá estuviesen organizados. Lo cierto es que la policía cargó cuando casi quedaban sólo ciudadanos que no habían hecho nada, y más de un paseante circunstancial se llevó un porrazo a casa o algo más. Esto no sería nada nuevo en cualquier manifestación, si no fuera porque se ha generalizado en todo el país. Los alarmantes sucesos del Corte Inglés de Barcelona, la cantidad de banderas republicanas -exhibidas probablemente por falsos demócratas- y lo que está sucediendo políticamente empieza a ser preocupante. Hay un tufillo a ruptura en el Parlamento que urge la moderación de casi todas las fuerzas políticas, que no la desean. Desde luego que a este paso, el PSOE está perdiendo también las formas. Si el temor a un Frente Popular provocó una participación en masa y una mayoría absoluta del partido de Aznar, la cosa puede complicarse bastante en contra de todos si los socialistas no juegan sus favorables cartas con inteligencia. (...) En cuanto a Aznar, no se debe bailar sobre la tumba de nadie. Y menos sobre la de los reyes de España, que para eso no fueron enterrados en el Escorial. Desde la famosa boda el PP ha contestado con arrogancia cada vez que se han cernido sobre su cabeza, como buitres, como aves petroleadas o como palomas de la paz, demasiados desastres Juntos. Y con esta falta de respeto por normas y formas se ha cometido el imperdonable error de ir poniendo al país en bandeja a todos aquellos que pretenden destruirlo, desde fuera o desde dentro. Espero que la sensatez acabe imponiéndose, pero esta falta de inteligencia política no se producía en España desde hace mucho. Quizá desde Fernando VII. Pero a Fernando VII el pueblo le amaba.