ARREBATOS
El poder de la risa
LA guerra nos ha helado la sonrisa. La risa pura. Nuestra risa de niños. Pero el sentido del humor es como la sal de la vida, indispensable para seguir con la vida a cuestas, que no con la cruz. Esa dosis diaria de inteligencia que destilan los humoristas gráficos y las gentes con gracia, capaces de hacer reir, alimentan las almas pero no para adormecerlas, sino para insuflarlas lúcida energía. Los payasos reclaman, y tienen razón, que la risa sea declarada patrimonio de la humanidad. Y en Cuevas de Viñayo, aquí al lado, un grupo de lúcidos lunáticos le buscan las cosquillas a la risa en un curso organizado por Salud Inteligente y la Asociación Mundial de la Risa. La risa es menos frívola de lo que parece y más subversiva de lo que aparenta. Desde esas pequeñas viñetas que se airean con inteligencia e ingenio (la fórmula de la gracia, según Máximo) se fue para siempre Chumy Chúmez. Vasco de nacimiento y leonés de origen, su preocupación fueron siempre "las miserias del ser humano". Son muchas las personas, con nombre y sin él, que se han ido esta semana. Vecín, Joaquín, el domingo. En silencio, aunque yo creo que luchando. La lucha, no pararse ante la paralizante la realidad era el estado al que aspiraba. También él creía en el sentido del humor como el espejo más eficaz para ver las mentiras del sistema. Porque hay un humor que es filosofía y sociología pura. ¿Cómo sobrellevar, si no, el aplastamiento diario de derechos, vidas y principios? Otros dos muertos con apellidos: Julio A. Parrado y José Couso en el ahora cercano Irak o en el tan lejano paraiso. Un hotel habitado por periodistas se convirtiera en objetivo militar sólo sugiere una cosa: ejecutar la verdad. Aunque es verdad, como decía ayer Hermann Thertsch, que falta contar la verdad sobre por qué los periodistas no contamos la verdad sobre nosotros mismos. Tal vez CC.OO. lo descubra en ese informe que hace en Castilla y León. (Sí a la paz)