el balcÓn DEL pueblo
Paréntesis abierto
UN frío de carámbanos, como cuchillos, recibió ayer en las calles de León a «La Morenica del Mercado». Ha comenzado la liturgia de la Semana Santa leonesa, rito procesional declarado de «Interés Turístico Internacional». La Virgen chica y morena, una hernmosa talla del siglo XV, anónima, no pasó frío: la envolvía el manto bordado en Bombay, nada menos que con diecisiete kilos de hilo de oro y diez de terciopelo carmesí, y los piropos anuales de Máximo Diéguez Cayón, y la llevaban en su trono papones con túnicas negras, alma blanca y velas de luz roja. Tambores y cornetas parecían llamarla a combate. ¿A qué combate?. Llamaban a la paz. Al dolor. A un tiempo turbador y de pasión que se prorrogará hasta el Domingo de Resurrección. Queda abierto el paréntesis en el que ahormar casi todo: la guerra de Irak, la libertad bajo fianza del mayor estafador del Reino, el pavo propietario del chiringuito financiero Gescartera; de los primos de la gabardina, los Albertos, insaciables y truhanes; del «Prestige», que continúa vomitando betún sobre las costas gallegas; del tribunal examinador en el Palacio de los Guzmanes, provocador y mercenario, que ha decidido la inhibición ante la posibilidad cierta de parcialidad y pucherazo. Nunca antes un presidente de la Diputación Provincial, auxiliado por uno de los vicepresidentes, había apostado con tanto descaro por un acta final previsible. Le pusieron los cuernos a la mujer del César. Quizá daban por hecho que de honrada, nada de nada; sólo puta. En el paréntesis entra, digo, casi todo: la inauguración sin cortar cinta, pero con canapé y vino, de las obras en las márgenes del río Bernesga, antes que llegue la recién estrenada ministra de Medio Ambiente y pregone que el Ayuntamiento de León es el gran budú del medio ambiente español. Otros consejeros de la Junta de Castilla y León, como la de Economía y Hacienda y el de Sanidad, ya vendieron otras parcelas de eficacia. León parece el gran pirulí de la comunidad autónoma. En el paréntesis, como en la coctelera, puede agitarse todo: el incremento del 0,7% en el IPC (Índice de Precios al Consumo), la caída de las Bolsas, pese a la rendición de Bagdad, o que el «bello pájaro blanco», el Concorde, publicite la esquela de su defunción para el 31 de octubre, víspera de crisantemos y lápidas. Después de casi tres décadas, dejará de volar. No tuve la suerte de «sentir» el azogue supersónico. Mi currículo de progreso se detiene exclusivamente en el Ave. Esa es otra forma de volar, aunque sin necesidasd de n levantar los pies de acero del suelo. Yo mismo también he decidido acurrucarme en el paréntesis. Y de esta forma les libero de la «pasión» de leerme al menos hasta que concluya toda la liturgia de la Semana Santa. Adiós.