La huella del alcoholismo
El alcohol es una droga que, dentro de nuestro cuerpo, nos cambia la personalidad y se convierte en una enfermedad social:accidentes de circulación, absentismo laboral, accidentes en el trabajo, etc., además de ser una enfermedad con graves repercusiones en el seno de la familia. Basta con mirar a nuestro alrededor, falta de comunicación con la familia, los hijos que se esconden que te señalan, malos tratos entre el matrimonio, separaciones, en fin familias rotas a causa del alcoholismo. Esta adicción afecta de igual modo al hombre y a la mujer. El alcoholismo llega a ser dependiente de muchas maneras;cada vez son más los chicos jóvenes que en principio empezaron con zumos y aguas a diario, continuando cuando se incorporan a la movida que organizan los jóvenes los fines de semana donde se meten al cuerpo esas «bombas de mezclas». Por ello la detención precoz sobre todo el alcoholismo juvenil de fin de semana debe ser motivo de la mayor preocupación, porque después continúan bebiendo algunos otros días más hasta que llegan a ser todos los de la semana. Y cuando uno ya está «enganchado», sigue bebiendo solo o en casa a escondidas, es cuando a llegado a tener dependencia sobre el alcohol. Es en esta situación cuando ha llegado el momento de tomar la firme decisión de dejarlo, condición indispensable para acudir en primer lugar al médico y acto seguido incorporarse a los grupos de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados, con en el fin de seguir los pasos necesarios para la rehabilitación a través de Terapias de Grupo. Para que todo el plan terapéutico esté debidamente realizado, es muy importante que los Centros de Salud entren en contacto con los profesionales de la A.A.R. sobre los casos en que observen una derivación, para que haya un intercambio de información y un seguimiento adecuado a cada caso y soliciten la participación de la Asociación, siempre que sea necesario, para aportar su experiencia y colaborar dentro del campo de la salud con el fin de lograr en todos los casos la rehabilitación total del enfermo. Conviene indicar que en la Asociación el enfermo se va a encontrar con unos compañeros ya curados, que comprenden profundamente su problema y le van a recibir con los brazos abiertos, compañeros que por su experiencia forman parte de las terapias de grupo, dando toda serie de facilidades e información a todos los que se incorporan hasta alcanzar su total rehabilitación. Hace algún tiempo, el diagnóstico de la enfermedad se emitía en función de alcohol ingerida y cuando el hábito había provocado enfermedades derivadas por el deterioro del hígado, como cirrosis, hepatitis y otras como temblores, lagunas mentales, agresividad, de manera que los casos de personas afectadas que llegaban a la A.A.R., eran prácticamente «casos perdidos» con deterioros psico-sociales, ebrios de diario, en los que algunos habían llegado al extremo de padecer las consecuencias del «delirium tremens», síntomas de una fase muy avanzadas de la enfermedad. La Terapia de GRupo para enfermos alcohólicos se divide en tres fases: 1ª.- Orientada al aspecto médico, hacia la desintoxicación. 2ª.- Orientada al aspecto personal y familiar, hacia la abstinencia. 3ª.- Orientada al aspecto social, hacia la rehabilitación. Como Asociación de Autoayuda, esta se ocupa de la segunda y tercera fase. Una vez llega la solicitud, derivada o por mediación de un familiar y después de constatar el problema real del alcoholismo, se invita a cumplir el plan terapéutico de grupo, cuyos objetivos son los siguientes; Comprensión de la enfermedad alcohólica. Identificación de la persona como enfermo alcohólico. Compromiso con el tratamiento. Aprendizaje de otras conductas. Prevención de recaídas. Reintegración y rehabilitación social. La terapia grupal, tanto para los enfermos como para los familiares, considerando el problema dentro del contexto familiar consta de cuatro niveles. Nivel de acogida;este primer nivel comprende toda la información relacionada con el alcohol, el alcoholismo y el enfermo alcohólico. Se realiza la oferta terapéutica y se presentan los recursos de recuperación, tanto a nivel de enfermos como de familiares. El segundo nivel o de integración, trata de la abstinencia integrada y sostenida, es decir, concienciación personal, detener el deterioro psicosocial, resolver los problemas físicos y sociales, protagonismo responsable en el tratamiento y conocer la disposición familiar. El tercer nivel o de rehabilitación comprende la recuperación integral del enfermo y la familia consolidación de actitudes adquiridas, fomento de la personalidad e idea de la salud. Por último, el cuarto nivel o de seguimiento grupal de enfermos familiares tiene como objetivo constatar que se han cumplido los objetivos, actuar como agentes de salud manteniendo los contactos con la Asociación La Asociación también ofrece actividades complementarias que ayudan a todos a conocerse facilitando así su integración en el plan terapéutico. Una vez cumplen su proceso, se le invita a que participen desde su experiencia alcohólica, como agentes de salud personal, grupal y socialmente. De todo ello se deduce que la Asociación sirve de plataforma para que los alcohólicos consigan una abstinencia continuada y se rehabiliten sin olvidar nunca a la familia. Existe un eslogan de la A.A.R. muy interesante que dice así: «Cuando se llega al límite del alcoholismo, cuando se agota la paciencia y se terminan las mentiras, queda tan desnuda nuestra vida, que sólo un amigo o una asociación nos puede ayudar a descubrir que la raíz de nuestra salud está en nosotros mismos». «La vida hoy es demasiado hermosa para beberla, hay que vivirla». (José Carlos).