Potencia española
Los americanos califican la música tal y como les va en el baile y además, se dan el lujo de repartir los carnés. Ahora resulta que nos hemos convertido en una potencia europea y todo porque Aznar le ha echado una manita a Bush en el lío de Irak. ¡Será posible! Lo cierto y verdad es que este país que naufragó en el pesimismo durante el siglo anterior se encuentra ahora en el mejor sitio que ha ocupado en el tablero internacional a lo largo de su reciente historia. Es correcto decir que estamos en la primera línea europea, pero no por haber dado soporte diplomático a una guerra, sino porque nuestra evolución política, económica, cultural y social así lo demuestran. España es un país de referencia en el seno de la Unión Europea. Son ya los otros quienes envidian nuestros datos de convergencia, nuestra capacidad para crear empleo en épocas de recesión y ahora, además, nuestras privilegiadas relaciones con Estados Unidos que, guste o no, sigue siendo la mayor potencia mundial en todos los sentidos, incluido el económico y comercial. Y a todo esto arranca la campaña electoral con el presidente dispuesto a no dejarse robar ni los titulares de los periódicos, ni la iniciativa política. Aznar ha aprendido una lección que Zapatero ha olvidado: «Los partidos no se ganan sin bajar del autobús». El líder socialista ganó el primer tiempo con las movilizaciones ciudadanas del «No a la guerra», pero se ha dormido en los laureles. José María Aznar, en una jugada muy arriesgada, se ha ido a Washington aun a riesgo de remover conciencias que hace un mes tenía en contra. De momento ya ha marcado con la propuesta de un pacto antiterrorista mundial. En el avión de vuelta se trae también el reconocimiento del presidente Bush como líder de la nueva Europa. Los franceses y alemanes se preguntan si jugaron bien sus estrategias en el conflicto de Irak.