EL MIRADOR
En el punto de mira
PRIMERO en Arabia Saudí, ahora en Marruecos, y contra instalaciones y propiedades extranjeras. Parece bastante evidente que los terroristas, fanáticos islámicos, están buscando alguna clase de reacción y de respuesta a la guerra iraquí y contra los países que más activamente se implicaron en ella. De ahí que se hayan podido escuchar voces, en los últimos días, y en unos cuantos mítines, relacionando el empeño del jefe del gobierno español en esa participación bélica con lo que pudiera suceder en cualquier instante. Ya en Riad, los apartamentos atacados llevaban nombres españoles. En Casablanca fue más explícita la búsqueda de objetivos españoles y dos empresarios españoles perecieron entre las cuarenta y una víctimas mortales buscadas por los kamikazes, uno de los cuales hizo estallar sus bombas en la Casa de España y otro en la Cámara española de Comercio. No cabe descartar lo que ha dicho Rodríguez Ibarra, presidente extremeño: que Aznar y el PP hayan conseguido poner a España en el punto de mira, pese a la insistencia del presidente en negar tal eventualidad y en negar relación alguna de atentados terroristas y guerra iraquí. A cualquiera se le ocurre pensar, sin embargo, que el mundo es ahora un poco menos seguro, y estable y tranquilo que antes de la guerra de Irak. El PSOE había advertido con anterioridad que la guerra provocaría odio y mayor inseguridad. Como en Riad, también se sospecha que en Casablanca actuaron elementos de la organización de Bin Laden, con él o sin él al frente. Al Qaeda, dicen servicios de espionaje alemanes, estaría en condiciones de seguir atacando en cualquier punto del mundo, y ya es conocida la amplísima red de implicaciones que, cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, se descubrió en nuestro país. Ahora señalan los expertos que tanto los objetivos como la forma de actuar hacen a ese grupo fanático del millonario saudí al principal sospechoso.