PANORAMA
Una trampa saducea
EL TÉRMINO lo trajo a la política activa el hoy olvidado, pero absolutamente providencial para la historia contemporánea de España, Torcuato Fernández Miranda. Una trampa saducea, concepto bíblico donde los haya, es un planteamiento en que es mala cualquiera de sus dos soluciones, tanto si se responde afirmativamente cuanto si se hace negativamente. Con ambas se pierde. La unión, en comunidades, ayuntamientos y demás órganos de gobierno, local o territorial, de socialistas y comunistas, de PSOE e IU, es, vista con mirada objetiva, un claro ejemplo de trampa saducea. Para darle el gobierno, en Madrid, IU exige al PSOE las consejerías de Sanidad y Vivienda y la gestión de una parte sustancial del presupuesto de la Comunidad. Esa será la tónica en el resto de los enclaves donde los socialistas precisen de sus concejales o sus diputados. Que este país carece de memoria histórica es un tópico que, acaso, se desmonte en los próximos meses, en el tiempo que transcurrirá hasta llegar a las próximas elecciones generales. No hubieran querido nada mejor los populares, salvo ganar, en Madrid y allí donde la victoria se ha disfrazado de derrota, en virtud del pacto de las izquierdas, que la existencia práctica de ese pacto. Las preguntas ahora se amontonan. ¿Qué hará el PSOE en el tema vasco? De su decisión depende que haya Ayuntamientos constitucionalistas, en virtud de un pacto necesario con el PP, en las tres capitales de las provincias vascas. ¿Y que hará Izquierda Unida? ¿Dejará, por coherencia con su pacto nacional con los socialistas, de prestar su apoyo a los nacionalistas vascos, unos nacionalistas que se permiten el peligroso lujo de desobedecer al más alto Tribunal español, como si perteneciesen a otro Estado, manteniendo el ilegal grupo parlamentario de los batasunos? Lo malo de las trampas saduceas es permitir que se formulen y tener la obligación de responder. Que se lo digan, si no, a Rodríguez Zapatero, a quien la inicial euforia del 25 de mayo ha dado paso a una incertidumbre e inquietud generalizadas, precisamente porque su partido está abierto a todos los pactos.