LAS CLAVES
Desobediencia judicial
POCO A POCO, han conseguido los nacionalistas vascos que la cuestión de disolver el grupo parlamentario batasuno, hoy Socialistas Abertzales, se haya convertido en una historia de suspense por capítulos, además de ser una demostración manifiesta y bien apreciable de un pulso que ese nacionalismo que gobierna Euskadi mantiene al Estado español, y en particular y en concreto, a sus poderes judicial y ejecutivo. Al judicial, por cuanto es una orden estricta y precisa dada en sentencia firme y para ser cumplida en el plazo estricto de cinco días. Al ejecutivo, por cuanto han sido varios los ministros que han explicado, con reiteración y con detalle, que no se trata de una mera disquisición y debate teórico sobre a quién competen esas responsabilidades, sino que, simple y lisamente, se trata de hacer cumplir una sentencia del más alto tribunal intérprete de la legislación vigente, contra el que no cabe ni discusión ni dilación. Hasta ahora han podido adivinarse los pasos que realizarían Atutxa y su grupo nacionalista en el parlamento de Vitoria. Al trasladar Atutxa su propia responsabilidad a la Junta de Portavoces, y al negarse éstos a disolver el grupo batasuno, vuelve a fijarse la mirada en la administración de la Justicia: ¿Qué harán ahora el Tribunal Supremo, que ve desobedecida su decisión, y qué hará el fiscal general del Estado, defensor de la legalidad, frente a quienes, con prerrogativas de aforados, se niegan a aceptar una decisión firme del alto tribunal? Y todo esto sucede, además, cuando Batasuna ha pasado a ser organización terrorista en las listas de la Unión Europea, y cuando el único europarlamentario batasuno, Koldo Gorostiaga, pasa a ser individuo en condiciones de ser perseguido por las policías de los quince países de la Unión. Pero aún queda un núcleo resistente, Socialista Abertzaloak, en el parlamento vasco, con la complicidad y desde las «barricadas» que han dispuesto para él sus «compañeros de viaje», PNV y EA. Cuando menos hay que celebrar una «deserción»: la ausencia de la Izquierda Unida de Javier Madrazo a la hora de votar los portavoces de la Cámara vasca...