LA VELETA
Desenchufaron las Islas
LOS CORTES parecían los que daba la censura para que la gente no se enterara de algo. Una película como «Cinema Paradiso» trata ejemplarmente del enfado y la renuncia de los vecinos ante la imposibilidad de ver ni una sola película completa, en aquellos tiempos remotos de la vida italiana, naturalmente. Si no había otro modo y se precipitaba la escena inconveniente, el censor encargado desenchufaba la máquina de cine y se quedaba todo a oscuras. Como en Baleares, conforme pasan los días hay más y más gente en las Islas, acalorados, enfervorizados por la belleza de lo que ven, bebiendo cervezas y whiskyes sin parar, cubitos de hielo, refrigeradores a tope, discotecas, decibelios, sudor, ruido en la calle, cerrar ventanas, aire acondicionado a tope, calor que te mueres y pluff: corte de electricidad, censura de todo. Alguien ha desenchufado las Islas y todo se ha parado completamente, como para darse cuenta de que no somos nada: los ordenadores, los billetes de tren, de barco, de avión, los cajeros automáticos, los ascensores, los semáforos, la música de la disco y el frío de los cubatas, todo depende de la electricidad y esa, del petróleo. Y nosotros no tenemos ni un gramo de petróleo. Los paneles solares no dan luz ni para alumbrar la escalera de la casa, los molinos de viento de Baleares son todos decorativos, una cosa típica del pozo que no sirve para nada porque el agua llega bombeada por electricidad hasta cada grifo. El corte es un corte que te viene a decir que te bajes los humos, que lo que tienes no paga unas vacaciones, se le funden los plomos y te quedas con las vergüenzas al aire, mayormente en los vestuarios de señoras y caballeros cuando se va la luz. Dependemos de una energía que no podemos controlar porque nos la dan otros, y si te desenchufan te quedas como los espectadores de «Cinema Paradiso»:a dos velas. Para el verano, más te vale comprar unos buenos libros y leer mientras haya luz, que son muchas horas en esas fechas. Lo demás corre el riesgo de que te lo desenchufen o que se fundan los plomos por exceso, y todos a llorar a la calle para ver cómo volvemos a casa.