SOMOS LEGIÓN
Cavilando en la aldea irreductible
IBARRETXIS se limpió el sudor, se fue al caldero y tomó un trago de la poción mágica. No se trataba de zurrar de nuevo a los legionarios de la quinta cohorte de Hispania, acantonada en el territorio de Euskadix, sino de soportar el estrés que le había producido la última conversación con Arzallix, el gran gurú de la aldea. «Sobredosis de poción y duro a la cresta» había sentenciado el viejo santón antes de retirarse a tomar un txiquito como resumiendo toda una filosofía ancestral quintaesenciada después de siglos innumerables de vejaciones e incomprensión hacia su pueblo. Ante la inequívoca y resplandeciente posición del venerado e indiscutible Arzallix, Ibarretxis se quedó quieto parado con el documento que le llevaba sin abrir y en cuya portada se leía un denso encabezamiento: «Euskadix, Comunidad Libre Asociada con Hispania. Último intento de cambio de estatus para llevarnos bien. Si lo queréis, bien; y si no también. Ya sabéis cómo las gastamos». Ya se sabía que Arzallix era hombre cortante y directo como hacha de aitzcolari pero en esta ocasión su explícito mensaje había dejado perplejo a Ibarretxis porque él iba con el corazón abierto, dispuesto a dialogar y matizar para que la luz del gurú contribuyera a iluminar los recovecos de un texto tan fino en el que había participado lo más granado de la inteligencia de aldea irreductible. ¿Qué les iba a decir ahora a los Anasagastix, Oteguix, Atutxix, Madrazix, Troitiñix, y al escribano de la Universidad, de la saga de los Asuranceturix, que había puesto negro sobre blanco el ideario de la tribu y sus condiciones para una paz duradera con el invasor? Caviló Ibarretxis si la escueta actitud del gurú no escondería un cabreo sordo por haberle restado protagonismo al haber tirado por la calle del medio sin contar demasiado con él; (al fin y al cabo le queda poco para la jubilatio). Pero no, no era posible pensar tal cosa. Todos en la aldea caminaban en la misma dirección; era la ventaja de tener al enemigo en casa, las ideas así están más claras. «Además el texto no dice nada que no se hubiera dicho, nada que no se supiera. Y lo dice con claridad meridiana; porque lo que la aldea quiere ha estado claro desde que el mundo es mundo. O sea, primero nosotros, luego nosotros y después nosotros. No es que no queremos 'estar con' sino que queremos 'estar con, si nos da la gana estar con'. Pero si está muy claro. ¿Secesión? ¿Independencia? Eso es lo de menos. Cada vasco es una patria andante, aquí y en Santander. Voy a ver si Arzallix lo entiende de una vez. Me tomaré otro traguito de poción. ¿Se habrá enfadado?».