VUELTA DE TUERCA
Política y prestigio
Durante los años en que José María Aznar, presidente del PP desde 1991, estuvo en la oposición, acorraló al Gobierno socialista, muy legítimamente, con la denuncia de todos los episodios de corrupción, que fueron muchos. La teoría era entonces distinta: el cargo público que fuese simplemente procesado debía abandonar inmediatamente su tarea política. Y aun la sola sospecha había de bastar para reclamar la destitución. Nunca nadie creyó que lo que se dice estando en la oposición haya de ser mantenido cuando se llega al poder, pero debería procurarse al menos cierta congruencia en las actitudes, que pueden evolucionar pero que no deberían manifestarse tan abruptamente contradictorias. No es extraño que el prestigio de la política decaiga de día en día en este país. 1397124194