Diario de León
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CARLOS CARNICERO
León

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EL ESPÍRITU nacionalista mixtificado con el comunismo de Mao y de Ho Chi Min hizo invencible al pueblo vietnamita cuando se dieron cuenta que en Estados Unidos no soportarían más soldados norteamericanos muertos. En esa batalla, las víctimas las puso Vietnam pero la victoria se la dio la opinión pública norteamericana, que es quien gobierna de verdad el mundo, porque ningún presidente hace caso omiso de las encuestas cuando se acerca un noviembre electoral. Está claro que Irak no es Vietnam pero cada día es más posible que el ejército norteamericano se empantane en esta aventura neocolonial y no sea capaz de imponer la paz donde ha hecho la guerra. Lo dictan los acontecimientos. Ahora, después de haber proclamado el final de la contienda, el presidente George W. Bush y las autoridades norteamericanas reconocen que en Irak se sigue en guerra abierta y que los actos de sabotaje están impidiendo la reconstrucción del país. Nadie calculó que, además de los pozos de petróleo, habría que controlar un inmenso territorio habitado por un entramado de etnias, culturas y religiones, unidas solo por su odio y desprecio hacia el ejército invasor. La guerra de Irak se construyó sobre una mentira que ahora florece cuando las dificultades de los ejércitos norteamericanos y británicos hacen imposible un final rápido y la estabilización de la situación que habían previsto los analistas de estos dos países. Si el goteo de noticias sobre muertos, sabotajes y atentados continúa inundado las páginas de los periódicos, las contradicciones y las falsedades de esta guerra seguirán emergiendo del fondo donde se creían sepultadas y la proximidad de la elección presidencial norteamericana -en noviembre del año próximo- será la que determine el curso de la guerra en función del cansancio de los electores norteamericanos. Es un mecanismo perverso, pero no existe otro mejor. En España ni siquiera se investigan las mentiras que permitieron al presidente Aznar comprometernos en esta locura. Y los soldados españoles desplazados a la zona de guerra estarán rezando para que la bronca les coja lejos. Aquí no tenemos elecciones en noviembre, y hay veces que uno piensa que ni siquiera tenemos elecciones.

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