GLOBALIZADOS
Medem y Euskadi
MAL ASUNTO es eso de intentar hablar de Euskadi. Malo. Julio Medem ha tenido el valor de hacerlo con su documental La pelota vasca y se ha visto inmerso en el segundo mayor problema que tiene el país vasco, la falta de diálogo. Primero, falta de diálogo y violencia de los etarras, terroristas nazis que no saben hablar, aunque tenga una explicación sencilla: pertenecen a una secta de asesinos y no tienen dos dedos de frente para discutir con la palabra; son como neardentales del siglo XX -ni siquiera del XXI-, porque en vez de tirar piedras, tiran de pistola. Segundo, la cerrazón de algunos de los ofendidos y masacrados por ETA. Reacción comprensible por una parte, pero que tampoco lleva a la solución. Es decir, negarse a aparecer en un documental porque sale otra persona no es de recibo. ¿Que no les gustan los nazis? Pues hay que denunciarlo, incluso en foros cercanos a ellos. Esta opción no es de neardentales, sino de intelectuales; pero que se han olvidado de la máxima de Cristo: «Si te dan, ofrece la otra mejilla y perdona». Y deberían tenerla en cuenta; aunque la iglesia de su pueblo sea más neardental que cristiana, que pequen todos los demás no significa tener bula para que ellos lo hagan. Y ese es el problema. No hablan porque odian. Comprensible en el caso de la víctima, pero un error. Lo que le ocurre a Medem es que por intentar poner todos los puntos de vista -repugnantes o no-, los que no son neardentales se comportan como tal, acusándole de hacer propaganda a los asesinos por mezclarse con ellos. Esto no es así. Para opinar sobre un asunto se ha de conocer todas las impresiones y datos. Regla objetiva mínima de cualquier periodista, realizador o juez. Y esto es lo que ha hecho Medem, les guste o no. Y para solventar el problema es necesario hablar sin odios y escuchar, no acusar.