PANORAMA
Micrófonos cerrados
ME LO decía muchas veces Alejo García: «nunca hables delante de un micrófono cerrado». Pero incluso los profesionales de hablar delante de un micrófono cometemos este error. Y los políticos, que hablan mucho delante de los micrófonos, pero no son profesionales del asunto, no iban a librarse. Ya se columpiaron en su día José María Aznar y otros políticos de diversa etiqueta, y ahora el patinazo lo han protagonizado José Luis Rodríguez Zapatero, Jordi Sevilla y Jesús Caldera. La conversación pone de manifiesto la ignorancia económica del primero, la ambición del segundo por controlar el área económica del PSOE, y la veta demagógica irreprimible del tercero. Y todo esto, además, jugando con las cosas de comer, nunca mejor dicho, en el caso de los Presupuestos Generales del Estado y de las pensiones. En vísperas electorales estos episodios dan bastante de sí, porque al poner de manifiesto las vergüenzas de algunos, suministran munición dialéctica a sus competidores: ¿Cómo vamos a poner nuestro dinero y nuestras pensiones de jubilación en manos de semejantes incompetentes? Sin embargo, muchos creen que si los micrófonos cerrados estuvieran siempre abiertos, no se salvaría apenas nadie de la quema; no en las mismas cosas ni del mismo modo, pero habría leña para casi todos. Así que la evidencia del caso específico queda bastante neutralizada por el escepticismo genérico. Vaya lo uno por lo otro. Lo que más me ha llamado la atención de lo ocurrido en el Congreso el pasado miércoles, con todo, no ha sido lo que se ha oído, sino la temeridad del líder socialista, Rodríguez Zapatero de ponerse ante la opinión pública a pontificar sobre algo que desconoce. ¿Será consciente de que lo que nosestá proponiendo es que lo elijamos para presidir el Gobierno?