Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Las hojas se quejan desnudas

Publicado por
JUAN F.PÉREZ CHENCHO
León

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LAS HOJAS se quejan desnudas. Están en la estación de su agonía. Cada otoño se repite la liturgia. Quizá desde hoy mismo aceleren su adiós al conocer la muerte sorpresiva de Luis Pastrana. Del Ilmo. Sr. don Luis Antonio Pastrana Giménez, 52 años, viuda y dos hijos, Cronista Oficial de la Ciudad, titulatura que compartía desde hace dos años con mi maestro, Victoriano Crémer, periodista, escritor y también amigo. Estaba en plena madurez intelectual y creativa. Pero la muerte es ladrona y entra sin tocar el picaporte. No tiene piedad y obliga a cerrar las pestañas últimas que aún se agitan para recopilar fichas, fechas, historia, arte y paisajes. Es envidiosa y destruye la exacta ordenación de los grandes almacenes científicos. Los de Luis Pastrana estaban rebosantes. Era un hombre rendido a la curiosidad. Y ya se sabe: sin curiosidad no hay investigación; y sin investigación no hay ciencia. Luis Pastrana nació allá por los años en que todavía se servía leche en polvo en las escuelas: en 1950. Licenciado en Filosofía y Letras ganó los primeros dineros en la Editorial Everest. Quedó fascinado por el perfume de la tinta. Luego dirigió la emisora Antena-3, a la que colocó entre los medios leoneses de máxima influencia. No quiero ceñirme a la frialdad del currículo. Más heladora es la frialdad de una lápida y desde mañana será su nueva morada, sólo escoltada por las sombras alargadas de los cipreses. Habitual colaborador de este periódico, en soledad o rubricando reportajes con David Gustavo López, también fue destajista en la Fele y jefe de prensa del Ayuntamiento. Porque Luis Pastrana era un hombre de destajos. Un auténtico acuciado. Además de hacer los deberes del cargo, ha escrito libros monumentales, paisajísticos, costumbristas, históricos, turísticos, de todo. Y siempre de León ciudad -lleva varias ediciones, no sé cuántas- o de la provincia. De Peñalba, de Las Médulas, de «las políticas y ceremonias» de León, o rotulando leyendas verticales que suben en cada calle, esquina y plaza. En la actualidad ostentaba la dirección del Museo Ciudad de León. Suyo era el proyecto museístico de la ciudad. Queda inconcluso. Quedan muchos proyectos sin aval intelectual e histórico tras la muerte de Luis Pastrana. Los archivos pierden a un adicto. Cuando el responsable de esta sección, me trasladó a media mañana la noticia quebrada, tiré lejos el paquete de Marlboro. Quizá, desde no sé dónde, comprobaste, Luis, cómo reventó mi rabia. Pero ya ves, Luis, estoy redactando algo que jamás pasó por mi imaginación -tu necrológica- y no puedo concluirla sin un cigarrillo entre los labios. En alguna ocasión dijiste que ya no quedaban calles y plazas en León desde las que no se viese algo verde. Miro a los plataneros de la Plaza de las Cortes y lo percibo: las hojas se quejan desnudas por tu muerte.

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