EN BLANCO
Amancio Prada
RESULTA de lo más gratificante, por insólito y bello, el fogonazo de autenticidad y calidad artística que regaló al pueblo leonés nuestro paisano Amancio Prada, dueño y señor de un estilo siempre elegante e imperecedero. Acompañado por el poeta Juan Carlos Mestre y la estupenda Sacha Crisan al chelo, el cantautor berciano inauguró a lo grande la programación cultural del Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, con un concierto de aire nostálgico de esos que te ponen un nudo de emoción en el estómago. Ya es hora de que los políticos den un paso adelante en esta sociedad sumida en un mar de mediocridad, pues al fin y al cabo sus «logros» no pueden limitarse a aspectos tan cutres como la pura especulación. Los dineros públicos también tienen que ser invertidos en las cuatro cosas serías en las que necesariamente debemos seguir creyendo. Así lo han entendido los munícipes de San Andrés, empleando los euros del ciudadano en un acontecimiento cultural que resultó todo un lujo para el espectador. Poeta y músicos rescataron una serie de melodías archivadas en el desván de la memoria, donde se entremezclaban los textos de Rosalía de Castro, San Juan de la Cruz o el propio Mestre, en una demostración de que la belleza sigue siendo una moneda de curso legal. Un concierto emocionante y ejemplar, en el sentido más cervantino de la palabra, auténtico repaso a la crónica sentimental de un auditorio mecido por las mejores caricias del recuerdo. Y nada más lejano al mundo palurdo e irreal de la televisión, tal como señaló el propio Amancio, caracterizado por un cretinismo insufrible. Los que tuvimos la fortuna de escuchar al gran Amancio Prada, rejuvenecido como un Dorian Gray de la música y las palabras, pudimos sentir por un rato la certeza absoluta de estar conectados al enchufe correcto.