Diario de León

TRIBUNA

Las Edades del Hombre en la catedral de Segovia

Publicado por
ÁNGELA FRANCO MATA
León

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«EL ÁRBOL de la Vida» abre el tercer ciclo de exposiciones de Las Edades del Hombre, que tuvo su inicio en el ya lejano 1988 y constituye la undécima del conjunto. A ella seguirán las dos últimas previstas en Ávila y Ciudad Rodrigo. Ha sido la catedral de Segovia el marco elegido para albergar las más de trescientas obras, donde se articulan perfectamente el espacio del templo y el contenido temático expositivo. El sentido ideológico específico se materializa en los habitáculos arbitrados para los correspondientes capítulos. El visitante cuenta con la posibilidad de gozar del interior sobre el que se plasman los destellos luminosos del programa iconográfico de las vidrieras, y la hermosa rejería de variados estilos, así como una espléndida serie de obras artísticas pertenecientes al templo, seleccionadas para formar parte del proyecto de la exposición. El tema elegido para la muestra -que finalmente se mantendrá abierta hasta diciembre- es el monográfico relativo a la Pasión y Muerte de Cristo, que culmina en la Resurrección, entendido desde la fe, a partir de conceptos paulinos (I Cor. 15, 55), vertebrado en siete capítulos. Constituyen conceptos claramente vinculados al desarrollo y proceso de la pasión y el triunfo final con la Eucaristía como referente. Los coordinadores de la exposición, C. Julia Ara, Francisco J. de la Plaza, Miguel Ángel Barbado y Juan Manuel Santamaría con el comisario D. Antonio Meléndez al frente, han desarrollado un titánico esfuerzo en la selección de las más de trescientas obras, procedentes en su gran mayoría de la provincia de Segovia, y completado el discurso expositivo con piezas llegadas de otros lugares de la geografía de Castilla y León. El resultado ha sido el acopio de objetos de muy variada naturaleza y estilo -escultura, pintura, marfiles, cantorales, orfebrería, grabados, ornamentos y vestiduras litúrgicas...-, donde conviven obras de primera categoría con piezas populares, todo ello necesario para definir la unidad del arte de la Iglesia, dirigido al conjunto de la comunidad de creyentes. El Crucifijo de plata, que da nombre a la muestra, constituye un ejemplar excelso, derivación de los tallados en madera, con ejemplos paralelos en cobre, latón y azabache. Es la evocación del árbol de la cruz en una de sus versiones con base en conceptos bíblicos y pensamientos de los místicos de los siglos XIII y XIV. El Crucificado, como protagonista de la muestra, está representado en los más variados materiales y estilos, solo o acompañado de la Virgen y san Juan, en el calvario sintético, y eventualmente con la Magdalena y los ladrones. La platería está representada lógicamente con extraordinaria liberalidad y esplendidez. Plateros como Antonio de Oquendo, Francisco Ruiz, Alonso de Ávila o Dávila han dejado variadas muestras hermosísimas de Cruces procesionales en la provincia segoviana en el granado siglo XVI. Reflejos del arte del escurialense Pompeyo Leoni se advierten en el Calvario de la Orden de San Jerónimo de Segovia. Figuran nombres de los grandes imagineros que desplegaron sus dotes para conmover a los fieles por medio de la emotividad y del patetismo, como Juan de Juni, Gregorio Fernández, de los que exhiben esculturas llenas de unción y dramatismo. Conjuntos escultóricos de estos y otros escultores han dado fama a Castilla como cuna de imagineros de emblemáticos pasos de Semana Santa. El Cristo atado a la columna de Gregorio Fernández pone de manifiesto la evolución estilística del tipo iconográfico gótico de Pedro Millán tallado hacia 1485, para cuya presencia en Segovia se han buscado diversos motivos. La escultura de las Lágrimas de San Pedro, de Alejo de Vahía, de colección privada, es una nueva aportación al catálogo del artista y excepcional en la escultura gótica. Luis Salvador Carmona (1708-1767) y tantos otros escultores llenan con sus interpretaciones los distintos momentos de la pasión, como los pintores Domenikos Theotokopouli, el Greco, Claudio Coello, o Ambrosius Benson (Lombardía (¿?)-Brujas 1550) del que se exhibe un soberbio tríptico de la Crucifixión, donde se desplazan la Virgen y san Juan a las alas, mientras las tres Marías se emplazan en el centro. Las relaciones del teatro con el contexto religioso están documentadas desde fechas tempranas. La Edad Media instruye a los fieles por medio de los Misterios y Autos, entre los que sobresalen los de Navidad y la Pasión. De Flandes se han importado las enormes sargas del siglo XVI del monasterio de Sancti Spiritus de Toro, con la plasmación en la pintura de las representaciones teatrales sobre la pasión. La única y primorosa custodia de asiento conservada en la provincia de Segovia, -Santa María la Mayor, Fuentepelayo-, obra de Diego de Olmedo I, labrada en el último tercio del siglo XVI, forma conjunto con otras varias, entre ellas con insignes ejemplares de los Arfe. Esta familia de célebres orfebres está muy bien representada en la exposición por medio de soberbios ejemplares, a través de los cuales se detecta la evolución estilística, desde el gótico al manierismo, el decano Enrique, con la primorosa custodia de Sahagún [reseñada por su nieto Juan en De varia conmensuración para la esculptura y la architectura (Sevilla, 1585 y 1587)], Antonio y Juan. Novedades de orden iconográfico, que implican a los diversos estilos, se advierten en personajes relacionados con la Pasión, los testigos. Los primeros son evidentemente los apóstoles, entre los que destaca la presencia de San Pedro, cuya representación como pontífice pone de manifiesto la crisis del papado en el destierro de los papas en Aviñón y el Cisma de Occidente, que tantas repercusiones políticas supuso para toda Europa. Santos especialmente devotos de Cristo crucificado, como el poverello Francisco de Asís, Domingo de Guzmán, Catalina de Siena, Rita, Francisco Javier y otros han tenido cabida en este contexto. En definitiva, a través de esta muestra, el visitante puede acercarse con espíritu catequético, con mirada abierta a la belleza el esteta y con afán de aprender el ávido de saber.

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