EN BLANCO
Letizismo agudo
YA ADVIRTIÓ lord Wellington que España es un país donde dos y dos nunca suman cuatro. Al general inglés de la Guerra de la Independencia le ponía de los nervios que sus colegas hispanos pasaran de un abatimiento cerrado e inexplicable al entusiasmo más febril y delirante, un rasgo de personalidad paranoide que se ha acrecentado hasta la locura tras el compromiso matrimonial del Príncipe de Asturias. El triunfo de la épica del amor nos ha sumido en una empalagosa panorámica de tazas de té de jazmín y románticas puestas de sol, cuyo diagnóstico médico podría calificarse como epidemia de «Letizismo agudo». En un ejercicio de poltronismo acelerado, han surgido por todas partes letiziólogos que, seguramente sin conocerla, nos cuentan maravillas de la futura reina: «profesional, culta, inteligente, bella¿». Si los abuelos dicen que Leti es «muy cariñosa», sus infinitos amigos alaban lo «insondable de sus ojos» y un apetito desbordado que evidencia lo sano de su naturaleza. Estamos ante una mujer que reúne, de forma casi alquímica, la inteligencia de Einstein, el aspecto de Marilyn Monroe, la oratoria de Castelar y los buenos sentimientos de Teresa de Calcuta. Y todo ello, según tan exaltados pelotas, juntito en un solo paquete femenino que nos ha llegado a modo de manjar remitido por los dioses. Aprovechando la coyuntura, el ex-marido de doña Leti agota edición tras edición de una antigua novela que hasta ahora no había vendido una escoba y cuya calidad artística, en opinión de los críticos, queda bastante lejos de la obra de Proust. Por el bien de la salud pública y la estabilidad de las instituciones monárquicas, esperemos que el tal Alonso Guerrero no comience a escribir literatura erótica basada en sus experiencias personales. Algo así como «Reina por un día, versión «X». ¡Menudo bombazo editorial!