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J.F. PÉREZ CHENCHO
León

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OTRA VEZ LA SECCIÓN A fondo de este periódico nos eleva el orgullo de ser periodistas. El trabajo publicado ayer sobre la represión franquista, el terror de los paseados, las ejecuciones sumarísimas, los simulacros de fusilamientos, las agonías de los encarcelados, las compensaciones económicas, todo sobre aquellos tiempos en que los paisajes estaban sombreados por Caín, encontraron hueco en las cuatro páginas de investigación. Marco Romero y Ana Gaitero, o viceversa, se han anotado un sobresaliente cum laude. Análisis de esta profundidad y rigor no inducen a hurgar en las heridas, sino a refrescar la memoria de la lucha por la democracia. Mi felicitación sincera y agradecida a Marco Romero y Ana Gaitero por sus magníficos reportajes. A ambos los pretigia el hecho de haber sido ganadores del premio Francisco de Cossío de periodismo, pero sobre todo los acredita su trabajo diario, ahora habitualmente regido en esa sección con que cada día se abre el Diario de León. Al leerlos me sentí más libre, pese al carpetazo de la oficialidad a tanto desamor. La memoria siempre es más refrescante que el olvido. Y hay que refrescar la memoria para abordar el tema de Retecal. La operadora de cable de Castilla y León, según últimas filtraciones económicas y empresariales, pasa a estar bajo el control de ONO, marca comercial con la que opera Cableuropa, ya implantada en una quincena de provincias españolas. Ha hecho una oferta para canjear acciones con Caja España, lo que le daría el control del 51%. O lo que es lo mismo: el gobierno de la operadora. Retecal es hijo de José Luis Ulibarri, su promotor inicial. Caja España se quemó las cejas financieras en el proyecto, en el que lleva invertidos no sé cuántos miles de millones, estimulada e impulsada por la Junta de Castilla y León. Como gran paradoja: ni Caja España ni la Junta de Castilla y León han contratado sus servicios. Si lo hubieran hecho, tal vez no sería necesaria esta operación. Retercal ha tenido sus máximas crucifixiones en el gobierno regional. Lograron lo que perseguían: que la operadora de comunicación de Castilla y León pasase a manos externas. En la página web de ONO se certifica que el banco Santander/Central/Hispano (SCH) tiene el 19,15% del capital. Ferrovial el 10,41%. Otros accionistas menores, bajo el paraguas de SpainCom, con Banco América, General Electric y CDP de Quebec, suman el 49,46%. Les falta, tan sólo, el 0,5% para mandar y gobernar. ONO está presidido por Eugenio Galdón, ex alto cargo de la Cope, cadena del episcopado y de la derecha; su consejero delegado es Richard Alde y en el consejo de administración figura el ex presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. No denuncio que algo huele a chamusquina, pero Caja España y la Junta deberán explicar esta operación, en la que se metieron hasta la ingle;y no han colaborado para salvar su propia cartera. Es lógica la desconfianza cuando se trata de entregar una completa red de comunicación. Si cambia el control de la misma y el signo, cuando menos necesitamos que nos lo expliquen.

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