LA VELETA
Quien aporta más
ES ENTRETENIDA e ilustrativa la controversia suscitada con la llegada del gobierno tripartito al Govern de la Generalitat de Cataluña. Con toda probabilidad, va a forzar, o empieza ya a forzar, a revisar muchos números. De entrada, socialistas, republicanos y comunistas han comenzado a comprobar que el gobierno anterior, de veintitrés años, a cargo de los hombres de Jordi Pujol, cuadraba las cuentas peor de lo que les contaban. Es decir, que van a aparecer algunos gastos más de lo que explicaban al país. Los hijos del dueño son también dueños con derecho al abuso. Pues bien, el tripartito ha dado comienzo con la estimación expuesta por Carod-Rovira de que Cataluña aporta al Estados dos billones de pesetas anuales de las que, entiende, no se beneficia lo que debiera. Desde el acuerdo de que cada región debe aportar al Tesoro Nacional su parte correspondiente, Carod considera que los catalanes pagan demasiado «a Madrid», y no perciben lo que debieran para afrontar sus propios gastos de infraestructuras y servicios. Y sobre esa base, Carod y unos cuantos catalanes más llegan a la conclusión de que más les valdría tener independencia y Estado propio, por la sencilla razón de que no están cómodos en un estado que «se apodera» y hace uso de la mayor parte de sus rentas. Hace años que hizo cuentas parecidas el desaparecido profesor Trías Fargas, y las publicó en el diario La Vanguardia . Y llegó a la conclusión de que no valían la pena aventuras secesionistas. Pero nunca estará de más revisar algunos aspectos que bien pudieran merecer atención y revisión. Esperanza Aguirre, por ejemplo, ha hecho uso de las estimaciones de un informe del BBVA según el cual, cada ciudadano de la Comunidad de Madrid aporta al Estado 1.243 euros, cada balear 871 y cada catalán aporta cuatrocientos euros anuales más de los que recibe en servicios. Pasqual Maragall ha replicado a Esperanza Aguirre criticando, con cierto sentido del humor, que las matemáticas no sean su fuerte. Y a lo mejor es irracional e impresentable que los catalanes paguen tantos peajes para salir o llegar a Barcelona. Y por detalles impresentables llegan a tener una pésima impresión del Estado del que forman parte y a cuyo mantenimiento solidariamente contribuyen...