PANORAMA
Conferencia de presidentes
LA REFORMA del Senado es una de las propuestas políticas más visibles que el PSOE va a presentar en su programa electoral de cara a los comicios generales. Se trata de cambiar sustancialmente la estructura, funcionamiento y fines de esa cámara, lo que requerirá la reforma de la Constitución en lo que a ello se refiere. La propuesta es de un gran calado político e institucional, que se concreta en varios apartados. Hoy me ocupo del que propone la creación de la Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas, como espacio de coincidencia y de diálogo de éstos entre sí y con el presidente del Gobierno. Personalmente, pienso que tal novedad tendría una especial trascendencia. Este es el Estado de las Autonomías y es bastante sorprendente que no exista ese ámbito institucional presidido por el jefe del Gobierno central y compuesto también por los responsables de las nacionalidades y regiones, que a su vez son los máximos representantes del Estado en sus respectivos territorios. Es sabido que el todavía presidente Aznar se ha resistido a recibir en La Moncloa a los presidentes autonómicos que no son de su partido. Y tal desatención se producía pese a las reiteradas peticiones de los dirigentes autonómicos y coincidiendo con tediosos e interminables debates y descalificaciones a los mismos desde el aparato de poder y desde el propio jefe del Gobierno. Y no digamos nada de la sostenida negativa de Aznar a entrevistarse con el lendakari Ibarretxe, precisamente durante estos últimos años, en los que tan necesaria hubiera sido una fluida y permanente relación entre los máximos responsables de los Ejecutivos español y vasco, por razones obvias. Esa Conferencia de presidentes remediaría tantas carencias e institucionalizaría dentro del Senado los cauces de encuentro, debate y diálogo entre las piezas básicas del entramado institucional del Estado de las Autonomías, una de las grandes señas de identidad de nuestra democracia.