Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Las cosas son como terminan

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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LAS COSAS no son como empiezan, sino como terminan. Ayer mismo, por ajustar el guión, completé una partida de tute, aunque está probada mi ignorancia en el arte de don Heraclio Fournier. Arrasamos en el primer envite con un aplastante 8 á 0. Perdimos con honor la segunda y también la definitiva, a la que llaman «la buena». Total: me tocó pasar por el mostrador. También ayer los barómetros políticos bajaban los humos al PP de cara a las elecciones generales de marzo próximo. Sigue planeando la gaviota sobre el país, pero queda a tiro de los socialistas. La diferencia estimada por el sondeo se limitaba a dos puntos. A José Luis Rodríguez Zapatero, por el que ni los santones del dinero, ni los «padre padrone» de los medios informativos han movido un sólo dedo para favorecer su liderazgo, habrá dicho como en un susurro: Para allá vamos. Y como sin quererlo, rebobiné la política agraria de subvenciones de la Diputación Provincial. Es un ejemplo de que todo es como termina, no como se diseña a veces hasta con métodos mafiosos. En abril del 96 --casi ocho años ha-- Asaja y Ugal intentaron repartirse a racas el pastel de diez millones de pesetas de subvención de la Diputación. Partieron el bocadillo a medias y no dejaban ni las migas para las demás organizaciones agrarias. El entonces responsable del área, Faustino Sutil, quiso barnizar el escándalo. Era un templagaitas. Decidió otorgar cuatro millones a cada uno de los dos sindicatos campesinos mayoritarios y repartir los otros dos de forma salomónica: un millón para Coag, medio para Ucale y otro medio para el híbrido que amparaba el berciano Raúl Valcarce. La decisión tenía todos los visos de cacicada e ilegalidad. Así lo entendió el presidente de Ucale, Gerardo García Machado, quien interpuso demanda ante el Contencioso Administrativo. El tribunal se ha pronunciado en abril del 2002. La sentencia es demoledora. No deja en sus fundamentos de derecho el mínimo resquicio para la huida. Condena a todos los sindicatos campesinos a devolver el dinero, y a la institución provincial a correr con los gastos por su temeridad. No es práctica jurídica común flagelar a las instituciones. Lo ha hecho en este caso, quizá por la sonoridad del agravio. Con la sentencia sobre su mesa, la secretaria de la Diputación Cirenia Villacorta, dictó una resolución en junio de 2003, requiriendo a los sindicatos a devolver el dinero y marcándoles plazos. Si no los cumplen deberán abonar el 20% de recargo. Al día de hoy sólo me consta que Ucale ingresó su parte dentro del plazo estipulado.También lo devolvió Coag, aunque ya con recargo. Siguen de morosos Asaja, Ugal y el grupúsculo de Raúl Valcarce. Según todos los indicios, el responsable de agricultura en la Diputación, Lupicinio Rodríguez, va a rubricar una convocatoria extraordinaria para hacer un nuevo reparto de las subvenciones, más o menos, así: Te lo doy con esta mano y tú lo reintegras a la Diputación con la otra. Algo insólito, porque la ley margina a quienes no están al corriente de pago.No pueden acceder a la subvención. Aún así nos quieren sorprender con otro contubernio.

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