TRIBUNA
Empresas basura... empleo basura
NO ES mi intención descalificar a todas las empresas que desarrollan actividades de subcontrata dentro de otra empresa contratante que llamaremos empresa principal. En muchos casos, y por muy diversas razones, son, no solo necesarias, si no incluso imprescindibles. Nadie es absolutamente autónomo, pues además de materias y /o materiales -que todos vemos con claridad-, las empresas también necesitan, en muchas ocasiones: a tiempo parcial, durante determinados meses al año ó incluso durante todo el año, la contratación de servicios, que casi siempre, nada tienen que ver con su actividad principal, ni con su especialidad. Ejemplos existen a miles que justifican la contratación de determinados servicios que faciliten a la empresa principal la obtención de sus objetivos, dedicándose a lo que realmente saben hacer y para lo que han sido creadas. Hasta aquí, ningún problema -zapatero a tus zapatos-. Por la misma razón, se puede justificar -sólo en determinados casos-, a las empresas de trabajo temporal (las famosas ETT). Me refiero cuando hablo de «empresas basura», a esas empresas que se «crean» para sustituir un «servicio de siempre» realizado por el personal propio de la empresa principal -muchas veces con gran experiencia-, y que por el único objetivo de abaratar costes, se subcontrata. La empresa principal, con un convenio colectivo negociado con los representantes del comité de empresa, donde se garantizan determinados derechos a sus trabajadores -siempre de mucho más nivel que el que tienen los de la empresa subcontratada-, tales como: salario; horario; vacaciones; antigüedad; descansos; duración de la jornada; pluses; planes de seguridad... y otros beneficios sociales, hace un análisis de sus costes, y decide que determinada actividad, le sale «más barata» subcontratarla. Así, sin más, comienza a planificar la desmantelación de la plantilla que realizaba esa actividad, para unas veces por tramos, y otras «de golpe», sustituir a sus trabajadores por los de la subcontrata (en muchísimas ocasiones, estos trabajadores carecen de supervisor por parte de su empresa para ahorrar costes y reciben las órdenes directamente de los supervisores de la empresa contratante). Además de reducir costes, consiguen casi siempre, disminuir su conflictividad, ya que si la nueva subcontrata no «resuelve» las tareas encomendadas, se la sustituye por otra. De esta manera, se «acojona» a los nuevos trabajadores -con contratos temporales-, muchas veces sin ninguna experiencia, nada sindicalizados -por la cuenta que les tiene-, y siempre mal pagados, que para llegar a un sueldo «casi digno», aceptan las horas extraordinarias que se les impongan -detestables en número y en precio-, y ya no hablemos de las medidas de protección personal y colectiva que garanticen su seguridad física y psíquica. Así, como nuevos esclavos del siglo XXI, trabajan gran parte de nuestros trabajadores de esta España que dice el «enfrentado a todos» -el señor Aznar-, que va bien. Así se justifica ese incremento, del empleo, y del número de cotizantes a la Seguridad Social (si se realizara más labor inspectora el número de cotizantes aumentaría). Aunque algún purista podría decirme que existen leyes para evitar estos abusos, yo le respondería, ¿se cumplen?, ¿se realiza la labor inspectora correspondiente y suficiente para evitar los miles de abusos? Se me ocurren muchas preguntas. ¿Cómo es posible que unos novatos -muchas veces sin especialización-, realicen de forma inmediata, con la misma calidad y menor coste, las tareas que realizaban los trabajadores de la empresa principal? ¿Cómo es lo anterior posible si además interponemos entre la empresa principal y esos trabajadores a un intermediario que realiza esta función a cambio de pingües beneficios? Añadan a esto que el «empresario basura», muchas veces no tiene ninguna experiencia de su «nueva actividad», y todo su mérito -en demasiadas ocasiones-, es un «buen enchufe», es decir, un buen «padrino» dentro de la empresa principal, o de la institución pública que le contrata -el politiquillo de turno-, lo que hace el problema aún más grave, y por supuesto más caro, ¿hablamos de comisiones? Añadir además que muchas de estas empresas basura, desaparecen cuando por las razones que sea se les acaba el «chollo con la empresa contratante», volviéndose a constituir cuando aparece «otro chollo»... y así, como «el Guadiana», se convierten en empresas «fantasmas». Pues bien, todo esto es posible, porque estas empresas basura, generan empleo basura. Sí, los famosos contratos basura. Esos de los que el PP está tan orgulloso. A costa de no gastarse un euro en prevención de riesgos laborales -se ahorran una pasta-, consiguen que seamos los número 1, en algo teníamos que ser, de Europa en accidentabilidad laboral. La sexta parte de los siniestros de la UE se producen en España -cinco muertes al día-, y eso, como dice el líder de CC. OO., José María Fidalgo, no es la consecuencia inevitable del crecimien to económico, ya que la siniestralidad ha crecido tres veces más que la economía, y en Europa han bajado los accidentes mientras la economía crecía. Yo le diría, a esos jueces «modernos» que han negado la indemnización a «parapléjicos» producidos por accidente laboral, que se disfracen por un tiempo de obreros -en su día hubo bastantes curas que trabajaron de obreros-, y se empleen en una de esas subcontratas. Una vez allí, exijan: red en los andamios; descansos en la conducción de camiones; ventilación e iluminación suficientes; indumentaria adecuada para los ambientes contaminados por polvo, ruidos..., y si después de esto mantienen el empleo, ya estarán justificados para «fallar» como lo hacen. ¿Se han dado cuenta, queridos lectores, de por qué subsisten estas empresas basura? Les resumo: salarios tercermundistas; jornadas extenuantes; seguridad en el empleo ninguna; costes de formación cero, o incluso acopio de fraudulentas subvenciones para la formación invertidas en otros menesteres; beneficio para los trabajadores ni de broma; horas extraordinarias ilegales a montones; trato digno... desconocido; fraude a la Seguridad Social... En resumen, tráfico de influencias para obtener la subcontrata, y mandos «latigueros» para trabajadores «esclavizados». Resultado: beneficios para los de siempre. ¿Comprenden ahora el título de este artículo? Existen contratos basura, y fraudulentos, porque existen empresas basura. No estaría de más, que se ampliara la solidaridad obrera y su participación y afiliación a los sindicatos, para que éstos aumentaran su actividad y se adaptaran a los nuevos tiempos. Los empresarios hace mucho que lo han hecho con pingües beneficios.