Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Buen consejo y mal ejemplo

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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NO EXISTE nada tan nocivo como un buen consejo seguido de un mal ejemplo. En la presentación de las candidaturas del PP leonés al Congreso y al Senado para las próximas elecciones generales del 14-M, se escenificó el axioma. El cabeza de cartel a la Cámara Baja, Juan Morano, pidió trabajo y garantizó que su partido hará una campaña «limpia, sin insultos y no entrará en provocaciones». Juan Morano está curtido en mil batallas orgánicas de amor-odio con el PP. Nadie como él ha gozado de licencia para disparar contra la gaviota cuando le convenía, o para enfundar la escopeta cuando ha necesitado la quietud y serenidad de su vuelo. En su puesta de largo -«Avanzamos juntos»- en el Hosal de San Marcos, Juan Morano recordó, por si alguien lo había olvidado, la unidad del Partido Popular a la hora de confeccionar las listas y su cohesión actual. Teatro en estado puro. La foto fija del salón denunciaba lo contrario: en primera fila estaban los candidatos y algunos de los que han forjado el desencuentro. Pero nadie pudo esconder el clamor por las ausencias del secretario provincial, Ángel Escuredo, ni de la presidenta comarcal del Bierzo, Fátima López Placer, ni de los cinco diputados provinciales que osaron echarle un pulso a la dirección. En el paquete estaban incluidos todos a los que Juan Morano calificó como «las gentes que se han equivocado». Acababa Juan Morano de dar un buen consejo, cuando Mario Amilivia, acto seguido, lo rompió en mil pedazos con un mal ejemplo. Mario Amilivia aspiró a liderar la candidatura a la Cámara Baja, pero le segaron la hierba bajo los pies. Es consciente que tiene muchos enemigos orgánicos en la dirección popular actual. Se fajará para cambiar el escenario, ya lo verán. Y no lo duden: se apoyará en la columna disidente berciana. Pero, a lo que iba; a Mario Amilivia no le ha quedado más remedio que liderar el listado al Senado. Necesita ese terciopelo para seguir vivo en la política, ya sea leonesa, regional o nacional. En su intervención desguazó el discurso de Morano. ¿Acaso no es una provocación que diga: «Los leoneses casi están comenzando a sentirse avergonzados de que Rodríguez Zapatero sea leonés»?. Quiero ser generoso y entender su «boutade» como un gañafonazo de campaña, en la que vale todo o casi tado. Hasta que asegure el ex-corregidor que el PP es un partido con credibilidad, cuando sólo los necios, entre los que al parecer se encuentra, no admite la letanía de mentiras del poder: desde José María Aznar en lo referente a la guerra de Irak, a Mariano Rajoy en la misma causa y en la catástrofe del Prestige ; desde Eduardo Zaplana como ministro portavoz, a Trillo sobre el accidente del Yak-42. Se me antoja que el más creíble en la presentación de las candidaturas populares fue Eduardo Fernández, ya ex-delegado territorial de la Junta en León. Dejó el puesto para aspirar al Senado. Ha declarado que no le importaría ser el menos votado del Partido Popular si obtiene tres escaños. Lógico. Eduardo Fernández no es funcionario. Se lo juega todo en estas elecciones. El presente y también, tal vez, el futuro.

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