Diario de León

DESDE LA CORTE

Una victoria de la sociedad civil

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FERNANDO ONEGA
León

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ESTE cronista escribe siempre con el máximo respeto del presidente Fraga. Incluso para discrepar. Hoy, desde la distancia que nos separa, quiero decirle: ¡quién le ha visto y quién le ve, don Manuel! Si hace unos decenios nos hubieran dicho a los periodistas que un día le veríamos retirando una frase suya y pidiendo disculpas si había sido mal interpretado, hubiéramos exclamado: ¡venga ya! En ninguna cabeza humana cabía la posibilidad de ver a aquel Fraga sabio, pero impertinente; seguro, pero dominante, haciendo el ejercicio de humildad que hizo ayer. Le costó. Hay giros en sus palabras que denuncian al Fraga más original que se resiste como si en ello le fuese la honra intelectual; pero lo hizo. Se le podrá decir -lo estoy imaginando en cualquier columna de estas páginas- que hubo que arrancarle esa declaración contra el alcalde de Toques y que fue necesaria la unanimidad del Parlamento Gallego. Pero Fraga, democráticamente, bajó la cabeza, buscó disculpa para aquella expresión de «menudencia», y ha cumplido un mandato parlamentario. Critíquese lo que dijo antes; su inicial apariencia de respaldo al alcalde. Pero las palabras de ayer, desde el punto de vista democrático, son irreprochables. Y desde el punto de vista de su antiguo talante, altamente meritorias. De todas formas, si esto es noticia no es sólo por la personalidad de Fraga. Lo realmente insólito es que todo un Parlamento, incluido un partido gobernante con mayoría absoluta, le pida una rectificación al presidente del Ejecutivo. ¿Se ha imagina alguien al Partido Popular español sumándose a la oposición para reclamar algo parecido a José María Aznar? Ni lo más iluminados lo pueden imaginar. Si en Galicia ha ocurrido, es porque estamos ante un caso de enorme sensibilidad social. Estamos ante un PP regional que antepone las repercusiones sociales del escándalo del alcalde de Toques al respeto y afecto que le profesan a su presidente. Y estamos ante una victoria de la sociedad civil, medios informativos incluidos, que ha conseguido trasladar su estado de ánimo a la clase política. Ante eso, sólo se puede decir: que cunda el ejemplo. Hay una buena oportunidad de hacer algo parecido, que es reclamar a Aznar que hable de la guerra de Irak, al menos ahora que acabamos de sufrir el sobresalto de la quinta agresión a nuestros soldados. Pero eso pertenece al amplio capítulo de lo imposible. Ni una sola voz del Partido Popular se ha atrevido a decir en público que estaría bien una explicación. Y, gracias a Dios, Aznar no ha tenido que pronunciarse sobre el alcalde de Toques.

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